Literatura / Calderonianas
Por Lola Montero Reguera
El gran príncipe de Fez, cuyo manuscrito está fechado el 16 de septiembre de 1669, es un ejemplo de drama religioso que narra la repetida historia de un infiel, en este caso el príncipe Muley Mahomet, que pone en duda su religión y, a través del estudio y con ayuda de la Providencia y de la Virgen, acaba por abrazar la fe católica. Muley Mahomet, que tras su bautismo recibirá el nombre de Baltasar de Loyola, será tentado a lo largo de toda la obra por dos genios, el Bueno y el Malo, que procurarán atraer hacia sí al joven príncipe. A continuación reproducimos la primera aparición de los genios que, desde un principio, determinan el papel que cada uno representará hasta el final.
Quédase dormido [Muley Mahomet], y salen el Buen Genio, con alusión en su vestido de ángel, y el Mal Genio, en el suyo de demonio.
- Buen Genio
- ¿Dónde vas?
- Mal Genio
- ¿Dónde he de ir,
si soy el réprobo Genio
que, con permisión de Dios,
el albedrío pervierto
que ese príncipe africano,
cuando rendido le veo
más al sueño que a la duda,
investigando misterios
en que va tanto a mis iras
no entre su conocimiento
sino a infundirle ilusiones,
que entre la duda y el sueño,
le impidan el discurrirlos,
cuanto más el comprenderlos?- Buen Genio
- Con tu misma razón, contra
tu misma razón, intento
detenerte el paso; pues
el genio elegido siendo
yo de Dios, que, en su albedrío,
también la inspiración tengo
(que Dios aun a los infieles
no les niega ángeles buenos),
me toca que no confundas
con fantásticos objetos
de sus morales virtudes
los iluminados lejos.- Mal Genio
- Ya sé que igualmente asiste
Dios al fiel y al infiel; pero
aunque lo sé, y sé también
que al más bárbaro, al más ciego,
a quien no le llega la clara
luz de su conocimiento,
no le queda a deber nada;
pues como se adorne cuerdo
de las virtudes morales
a ley natural atento,
aun de morales virtudes
le da temporales premios,
ya en victorias, ya en riquezas,
ya en dignidades, ya en puestos,
ya en salud, ya en larga vida,
ya, en fin, en otros aumentos;
con todo, no has de negarme
hoy la acción que contra él tengo,
pues réproba secta sigue,
y está en su aborrecimiento,
según presente justicia.- Buen Genio
- Es verdad, mas no por eso
he de perder la esperanza
que de sus mejoras tengo;
porque siendo, como es,
aqueste heroico mancebo
tan nada entregado al ocio,
tan todo dado al desvelo,
tan afecto a la justicia,
a la piedad tan afecto,
tan templado en los enojos,
tan humilde en los obsequios,
tan de la verdad amigo,
tan a la mentira opuesto,
tan prudente, tan afable,
tan liberal, tan modesto,
y en fin, tan contrario a cuanto
turba el natural derecho,
bien fío que ha de ilustrarle
Dios, por especial decreto,
tanto en bienes temporales,
que pasan a ser eternos.- Mal Genio
- Antes que de tanta causa
llegues a ver el efecto,
yo le sabré pervertir
con tal desvanecimiento,
que, olvidado del estudio,
no ande acaudalando medios
para otras felicidades:
a cuyo fin, pues que tengo
ya inspirado al valeroso
Abdalá, rey de Marruecos,
que al opósito le salga,
lograré que de su encuentro
el triunfo le desvanezca,
para que en su vencimiento
tenga premio esa virtud
temporal, sin que su celo
a que sea eterno aspire.- Buen Genio
- Ven, que yo a ese mismo tiempo
(representando los dos
de su Buen Genio y Mal Genio
exteriormente la lid,
que arde interior en su pecho)
zozobraré tus aplausos
y turbaré tus trofeos,
sacando de sus azares
sobrenatural acuerdo,
que a la primer causa acuda.- Mal Genio
- Pues toca al arma, que presto
verás de la competencia
nuestra el fin, a Abdalá oyendo
y a sus gentes, bien que ahora
sólo en lejanos acentos...(Tomado de: Pedro Calderón de la Barca, Obras completas, I. Edición, prólogo y notas de Ángel Valbuena Briones, Madrid: Aguilar, 1959, 4.ª ed., págs. 1411-2)