Por José Jiménez LozanoLa sementera
o proceso de siembra, y luego todo el proceso de germinación, tan lento y tan frágil,
expuesto a tantos contratiempos, ha sido durante siglos metáfora del cultivo intelectual
y del esfuerzo moral. En la cabeza de todo el mundo estaba que cultura era un cultivo
lento y trabajoso.
Y así son ciertamente las cosas, hoy como ayer,
pero la metáfora de la sementera ya no significa nada para buena parte de nuestro primer
mundo, y el imaginario y metáfora en que hoy se vierte la cultura son los de la rapidez y
la facilidad. O bien se llama cultura a cualquier cosa, y asunto solucionado. Tanto da
Julio César como Julián Cerezas, decía don Antonio Machado sarcásticamente. Pero hoy
no resultaría tan evidente su sarcasmo.
Julio César comenzó su libro sobre la conquista
romana de las Galias, De Bello Galico, con una formulación ya famosa, bastante
contundente y resolutiva: «Vine, vi, vencí». Pero claro está que, si las cosas
hubieran sido así, tan fáciles, no hubiera habido tema para contarnos esa conquista; ni
por tanto para escribir su libro. Las cosas, pues, fueron más complejas. Pero no, ahora,
para Julián Cerezas; porque, para ésta, cualquier cosa es hacedera rápidamente, y lo
mismo daría ocho que ochenta, y nada de siembre, germinación y recogida. De manera que
nada tampoco de libros, porque no habría nada que contar. Nada. Esperemos que Julián
Cerezas no triunfe. |