Lengua
José Cadalso (1741-1782) es el autor de las Cartas marruecas, obra epistolar en la que un moro llamado Gazel Ben-Alí escribe a su amigo Ben Beley sobre las costumbres que observa en los españoles durante un viaje a la península. La carta XLIX comienza con las siguientes consideraciones sobre nuestra lengua y el trato que recibe cuando se adaptan a ella obras extranjeras:
¿Quién creyera que la lengua tenida universalmente por la más hermosa de todas las vivas dos siglos ha, sea hoy una de las menos apreciables? Tal es la priesa que se han dado a echarla a perder los españoles. El abuso de su flexibilidad, digámoslo así, la poca economía en figuras y frases de muchos autores del siglo pasado, y la esclavitud de los traductores del presente a sus originales, han despojado este idioma de sus naturales hermosuras, cuales eran laconismo, abundancia y energía.
Los franceses han hermoseado el suyo al paso que los españoles lo han desfigurado. Un párrafo de Montesquieu y otros coetáneos tiene tal abundancia de las tres hermosuras referidas, que no parecían caber en el idioma francés; y siendo anteriores con un siglo y algo más los autores que han escrito en buen castellano, los españoles del día parecen haber hecho asunto formal de humillar el lenguaje de sus padres.
Los traductores e imitadores de los extranjeros son los que más han lucido en esta empresa. Como no saben su propia lengua, porque no se sirven tomar el trabajo de estudiarla, cuando se hallan con alguna hermosura en algún original francés, italiano o inglés, amontonan galicismos, italianismos y anglicismos, con lo cual consiguen todo lo siguiente:
- 1.º Defraudan el original de su verdadero mérito, pues no dan la verdadera idea de él en la traducción.
- 2.º Añaden al castellano mil frases impertinentes.
- 3.º Lisonjean al extranjero, haciéndole creer que la lengua española es subalterna a las otras.
- 4.º Alucinan a muchos jóvenes españoles, disuadiéndoles del indispensable estudio de su lengua natal.