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Jueves, 3 de octubre de 2013

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MÚSICA Y ESCENA

Eppur si muove (y XXII). Los Rodríguez, buena suerte y hasta luego

Por Alba Bergua Muntoner

En «Crímenes perfectos», la canción número doce de Alta suciedad, el disco con que Andrés Calamaro volvió a ser un cantante solista, hay una frase que habla del final del amor. Dice: «Todo lo que termina termina mal poco a poco». Y después el narrador glosa, matiza, confirma: «Y si no termina, se contamina mal, y eso se cubre de polvo». La canción es inequívocamente amorosa: ella no va a volver y la pena me empieza a crecer adentro, etcétera. Pero cuando yo ya llevaba años cantándola, un amigo me aseguró un día que con esa frase terminante Calamaro aludía a Los Rodríguez y a la (problemática) separación del grupo. Nunca he sabido si es cierto, no lo he buscado, no me importa. Sé que Calamaro y Ariel Rot volvieron a subirse juntos a un escenario en 2006, diez años después de la disolución de la banda, seis después de la muerte de Julián Infante y uno antes de la de Daniel Zamora, el quinto Rodríguez, el último bajista del conjunto sin bajista. Con la polisemia pasa eso, y la polisemia no está ni mucho menos ausente en las canciones de Los Rodríguez: del verdadero significado de «Aquí no podemos hacerlo» o «Me estás atrapando otra vez» yo también me enteré a destiempo, y después de lo de «Crímenes perfectos» nunca más pude escuchar «Algo se está rompiendo» con otro sentido que no fuera ese.

Aparte de la grabación en directo de un Disco pirata en 1992 y del recopilatorio y anunciado punto final Hasta luego, en 1996, Los Rodríguez publicaron solamente tres álbumes: Buena suerte (1991), Sin documentos (1993) y Palabras más, palabras menos (1995). Seis años después de su disolución, ya en 2002, aparecería el disco doble Para no olvidar, algo así como una antología multimedia de la banda hispanoargentina formada por Calamaro, Rot, Infante y Germán Vilella, con más de treinta canciones, algunas de ellas grabadas en directo en Las Ventas en 1993 y 1996, así como varios temas inéditos, vídeos e imágenes.

No es habitual que una carrera tan corta haya dado lugar a tantas canciones tan pegadizas y tan tarareadas hoy por varias generaciones diferentes, escritas con un estilo inconfundible y a la vez muy abierto a otros géneros. «Milonga del marinero y el capitán», «Engánchate conmigo», «Palabras más, palabras menos», «Mi enfermedad», «Salud (dinero y amor)» y, quizá por encima de todas ellas, «Mucho mejor» —que podría ser la canción de todos los veranos— y «Sin documentos», hoy presentes en cualquier karaoke, fiesta popular o celebración de boda que se precie, son algunos de sus temas más conocidos; y en ellos y en los demás hay guiños a la rumba, el reggae, el bolero, el soul o el flamenco desde el rock, o más bien desde el pop rock, que unas veces es más rolling stone y otras un poco más beatle. También hay versiones: la ranchera «En el último trago», el «That’s life» que cantaba Frank Sinatra, la «Copa rota» de Benito de Jesús. Y letras prestadas por Sergio Makaroff, Charly García o Joaquín Sabina, entre otros.

En todos y cada uno de los discos de Los Rodríguez hay canciones de despedidas. En unas presumen o auguran nuevos encuentros y próximos tragos; en otras, amparados en su condición de especies que desaparecen, se niegan a aceptar lo que no tiene vuelta de hoja; en otras se encomiendan simplemente al tiempo; la mayoría de las veces brindan. Al mismo tiempo, en muchas de las composiciones de Los Rodríguez encontraremos frases, palabras que a su vez dan título a otros temas de otros discos, de antes o de después, con otra entonación, quizá con otro estilo, de otro modo. Casi podemos ir saltando de una a otra sin necesidad de bajar al suelo.

El primer disco, ya lo dije, se llamó Buena suerte, y el último Hasta luego. La banda de Vilella, Infante, Rot y Calamaro se presentaba en público con una despedida triste, pero sin rencores, donde ya se podía intuir el final inevitable que llegaría menos de diez años después: «Dicen los toreros: / “Buena suerte, compañeros”, / y no es tan fácil como decir solamente adiós. / Hasta luego, amor. / Hasta luego, nuevo amor. / Es tan redonda la ciudad que nos caemos los dos»...

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