LENGUA
Por Pedro Álvarez de Miranda
En un determinado momento de la tercera parte (Veneno y sombra y adiós) de la espléndida novela de Javier Marías Tu rostro mañana se topa el lector con la reproducción y la descripción de dos cuadros de Parmigianino que se conservan en el Museo del Prado de Madrid. Uno de ellos es de una figura masculina, la de Pedro María Rossi, conde de San Segundo, retratado por el pintor italiano hacia 1533-1535.
Lo más llamativo [nos dice el narrador] era la agresiva coquilla con costura o pespuntes o como se llame eso (sería de cuero recio, no de enea o de mimbre como parecen la mayoría en los cuadros), visible y obscenamente dirigida hacia arriba, erguida —un recordatorio permanente de la erección—, mucho menos discreta y modesta, por ejemplo, que las que se les pueden ver al Emperador Carlos V y a Felipe II en sus retratos de cuerpo entero, pintados ambos por Tiziano, ahí en el mismo Museo del Prado.
«O como se llame eso»: parece que la duda o vacilación de Marías se refiere a las palabras costura y pespuntes. A mí en cambio se me planteó, al leer este pasaje, en relación con la palabra coquilla. Y es que de vez en cuando nos asaltan perplejidades que no son semánticas o semasiológicas (¿qué quiere decir esto, qué es lo que designa esta palabra?) sino de sentido inverso, y notablemente más difíciles de solventar: las que podemos llamar interrogaciones onomasiológicas (¿cómo se llama esto, cuál es el nombre de este objeto?). «Intelijencia, dame —pedía Juan Ramón— el nombre exacto de las cosas».
Veamos un momento el vocablo que en este caso eligió el novelista: coquilla. No figura en el diccionario de la Academia, pero bien podría hacerlo. El muy útil Diccionario de términos deportivos de Recaredo Agulló nos explica que coquilla, procedente del francés coquille, designa, en deportes como el boxeo o la esgrima, la «pieza protectora de los genitales», y lo ilustra con un par de textos periodísticos. También figura la voz en el Diccionario del español actual de Manuel Seco, como «pieza protectora del bajo vientre usada en algunos deportes»; y el texto que acompaña a esta definición, extraído del diario Informaciones, nos habla de la coquilla que lleva un púgil al que el entonces tan celebrado Urtáin sorprende con un golpe bajo. La cosa, pues, está clarísima por lo que se refiere a este uso moderno. En CORDE puede verse asimismo un testimonio que se remonta a 1945.
En vista del parecido no cabe entonces considerar inadecuada la elección de Marías; pero ¿se utilizaba esa misma palabra, coquilla, para designar la bien distinguible protuberancia del atuendo de Carlos V, del conde de San Segundo y de otros varones de la época? Parece ser que no. Esa pieza de la indumentaria civil masculina, correlato, como veremos, de otra de la armadura militar, se llamó, y así se refieren a ella los especialistas en historia del traje, bragueta.