Música y escena
Por Ricardo Bellés
Entre los años 1864 y 1868, el compositor y cantante italiano Oreste Sindici llegó a Cartagena de Indias (Colombia), con una agrupación lírica, en calidad de tenor de ópera; se radicó en el país y trabajó sin éxito en el cultivo del añil en una finca en Nilo. Fue maestro de música en las clásicas escuelas en la época de Dámaso Zapata y en el Seminario; compositor de música religiosa de inspiración teatral, autor de la música de los famosos Cantos de la Escuela escritos por el poeta colombiano Rafael Pombo. Ligado a este país, allí se enamoró de Justina, la hija del francés Monsieur Jannaut. Sindici llevaba la popular barba garibaldina, que en aquella época estilizó los rostros de los hombres de la Italia revolucionaria, en prueba de adhesión a la causa nacional, tan agitada entonces. Su nombre está ligado a los símbolos patrios colombianos ya que en 1887 compuso el himno nacional cuya letra había escrito el muchas veces presidente de la república, el estadista Rafael Núñez. La obra se estrenó el 11 de noviembre del mismo año, en el aniversario de la Independencia de la Cartagena, llamada la «Ciudad Heroica» por la tenaz resistencia que opuso a las fuerzas realistas. Existen diversos arreglos de la melodía de Sindici para banda y para canto y piano, pero el aceptado por decreto de 4 de julio de 1946 ha sido el de José Rozo Contreras.
Una de las anécdotas más conocidas del popular tenor italiano es la ocurrida en el Teatro Maldonado (que se hallaba donde se alza hoy el Colón y donde se representó la ópera de Verdi «Hernani»). En uno de los palcos más próximos al escenario, estaba la familia Jannaut, y como no, Justina, la que sería su esposa. Todo había marchado con regularidad hasta el último acto, en que la interpretación del tenor Sindici cobraba mayor aliento. Con maestría, éste cantó la última aria y un clamor de aplausos cortó la nota final, mientras él se desplomaba fingiendo un suicidio muy bien realizado. Pero ante el estupor de los espectadores, se vio que un grueso hilo de sangre manaba por la abertura del jubón, mientras la punta del cuchillo adquiría un tono mate muy distinto del aspecto brillante del rostro. Los actores, el apuntador, el director de orquesta y los músicos saltaron al escenario para prestar ayuda. Fuera de sí, Justina, salió del palco hacia el lugar donde se hallaba su amado, sofocado y confuso, pronunciando palabras ininteligibles como estas: «pugnale avvelenato». Justina puso sus labios sobre la herida y el remedio surtió efecto instantáneamente. Sindici se levantó lívido, miró dulcemente a la novia y estampó en su mano un beso de gratitud. El compositor contrajo matrimonio con Justina Jannaut y vivieron en una casa situada en la carrera 4 con calle 19, pero fue en el inmueble que se encontraba en la carrera 14 con calle 14 (calle del gasómetro) donde compuso el Himno Nacional colombiano.