ARTE / Claroscuro
Por Susana Calvo Capilla
Juan Bautista Martínez del Mazo (1605-1667), casado con la hija de Velázquez, hizo carrera como pintor en la corte gracias a la ayuda de su suegro. Entre los escasos datos que tenemos de su vida, está el de haber trabajado como ayudante de Velázquez realizando copias de los retratos reales. También fue un reputado paisajista, como indica Palomino, quien asegura que la especialidad de Martínez del Mazo eran las cacerías y, sobre todo, las grandes panorámicas y los pasajes topográficos, en los cuales insertaba personajes diminutos que daban vida a la escena.
Su relación con el maestro y la alta calidad de esta Vista de Zaragoza hicieron pensar durante mucho tiempo que en ella había colaborado Velázquez, a pesar de que la obra está firmada y fechada —en 1647— por el propio Mazo, por otra parte, algo inusual en él. El cuadro fue pintado en Zaragoza y en una carta conservada el pintor da las gracias al «Cronista de Aragón» por haberle escrito el texto latino que aparece en un ángulo del mismo.
La obra fue encargada por el príncipe Baltasar Carlos y recoge la entrada de Felipe IV en la ciudad. Tanto la perspectiva de la vista, realizada desde la orilla norte, como los edificios que se vislumbran al otro lado del río son reales. De izquierda a derecha vemos, entre otros, el puente de Tablas (sustituido después por el puente del Pilar); tras él, el convento de San Agustín, fuera del recinto urbano. A lo lejos, destaca la torre de la Iglesia de la Magdalena, del siglo xv. Junto al río vemos el gran Palacio Arzobispal, sede eclesiástica y de los virreyes de Aragón, cuya fachada había sido concluida por don Hernando de Aragón, nieto de Fernando el Católico, a mediados del siglo xvi; detrás de él se alza la imponente cabecera gótica de la Catedral de la Seo. La puerta del Ángel es el lugar por donde se dispone a entrar la comitiva real y, frente a ella, el puente de Piedra. Pasado este puente, hacia el Oeste, se encuentra el notable edificio de la Lonja, terminado en 1551, y el Santuario de la Virgen del Pilar que había sido consagrado en 1515 aunque en 1681 iba a ser reconstruido por completo. Más allá, el torreón de la Zuda, resto del alcázar musulmán y, en la lejanía, la torre de la Iglesia de San Pablo (siglo xv).
La imagen del puente de Piedra es excepcional. Esta construcción, que databa de la primera mitad del siglo xv, había sido arruinada por una gran riada entre el 16 y el 18 de febrero de 1643. El puente perdió el ojo central y gran parte del tablero. Para cruzar el río, además del puente de Tablas, se habilitaron las barcazas que representa el pintor. En la orilla del primer plano se dan cita vecinos de Zaragoza de todas las clases en un ambiente de gran animación. Encontramos vendedoras de fruta con sus chiquillos alrededor, caballeros, como el que se ha bajado del caballo y posa para el pintor, alguna dama... A la derecha vemos a otros personajes que esperan las barcas o se disponen a bajar de ellas.