Música y escena
Por Carlos Barreiro Ortiz
Mario Gómez-Vignes (Santiago de Chile, 1934) reside en Colombia desde hace tres décadas. Su trabajo en la composición, al cual él mismo se refiere como de formación autodidacta, ilustra una vocación definida y una tenacidad de aprendizaje que trasciende sus primeros ejercicios de piano, las clases teóricas y las prácticas de dirección de orquesta en el Conservatorio de la Universidad de Chile. A partir de la licenciatura en música otorgada en 1940 por la Universidad del Valle en Colombia, Gómez-Vignes emprende una labor docente que le ha significado ocupar posiciones académicas en reconocidas instituciones del país entre las cuales destaca el Conservatorio Antonio María Valencia de Cali en el período 1981-1985. Esta labor de enseñanza se diversifica y amplía en actividades de crítica musical, productor de radio, jurado en concursos nacionales y en el exterior, conferencista e investigador. Esta última actividad se ilustra con la publicación en 1962 de dos volúmenes en los cuales analiza de manera exhaustiva, la vida y la obra del compositor Antonio María Valencia, reconocido por su influencia en la escena musical de esa región del sur-oriente de Colombia.
La obra musical de Gómez-Vignes es producto de una continua labor de composición iniciada en 1940 con piezas para piano en forma de sonatas, estudios e intermezzos. En 1959, su repertorio se diversifica con la composición de Pequeña suite para cuerdas, interpretada al año siguiente en Antofagasta por el autor que dirigió la Orquesta Sinfónica del Norte. Aunque el piano sigue siendo instrumento recurrente en su obra —en 1960, compone un concierto para piano— en su catálogo de más de medio centenar de partituras, figuran numerosas piezas de música de cámara, música para cuerdas y orquesta sinfónica, cantatas, ciclos de canciones, piezas corales y música incidental para teatro. Debe también mencionarse una incursión en 1970 de todas maneras aislada, en el campo electroacústico con la pieza Clausulae I, II, III para cinta e instrumentos renacentistas, que pone en juego su experiencia en la dirección del Grupo de Música Antigua de Medellín (1966-1969).
Su interés en estilos y períodos históricos de la música se ilustra igualmente con la transcripción de El arte de la fuga de J. S. Bach, estrenada en 1970 en el Festival de Música Religiosa de Popayán, para el cual ha escrito comentarios críticos sazonados de agudeza no exenta de mordacidad. Las características de la música de Gómez-Vignes deben buscarse en el empleo de sistemas y técnicas modernas, dentro de una dinámica rica en acentos rítmicos y estructuras armónicas que, muchas veces, recurren a modos antiguos, citas de obras conocidas y a ese humor ácido tan acentuado en su personalidad. Una pieza del año 1973 puede resultar síntesis ilustrativa de su estilo: el Divertimento en suite para flauta, clarinete y piano recoge formas barrocas e intenciones satíricas con la mezcla «ingeniosa y de gran agudeza mental» de tangos, melodías populares y sinfonías de Beethoven, al lado de cadencias solistas y secciones de improvisación.
La música incidental para la escenificación de La excepción y la regla de Bertolt Brecht realza el texto con el énfasis rítmico de percusiones y canciones al estilo de baladas populares de protesta social. La única sinfonía de Gómez-Vignes escrita en 1970 fue recibida como ejemplo de barroquismo sinfónico «... lleno de recursos y efectos instrumentales», mientras que Metamorfosis sinfónica (1968) se describe como una composición brillante, elaborada con recursos mínimos en continua transformación. La Cantata breve para coro y narrador con textos del Canto general de Pablo Neruda proyecta situaciones dramáticas en contextos políticos. Los elementos propios del estilo del compositor chileno alcanzan su mejor clímax en Opus 500, Ensayo para orquesta, pieza escrita en 1992 con ocasión del V Centenario del descubrimiento de América. Es este un gran fresco sinfónico basado en un tema único con variaciones libres y asimétricas que sugiere semejanzas con tonadas de los indios cunas junto a melodías gregorianas en un sincretismo peculiar propio de una herencia musical heterogénea.