Cultura y tradiciones
Por José Jiménez Lozano
Cuando Chateaubriand estuvo en América, oyó contar a unos indígenas que algunos pájaros parleros como los loros o las cacatúas, y demás parientes de éstos, decían palabras que habían aprendido del habla de antiguas tribus ya desaparecidas, y se preguntaba, melancólico, si, al fin y al cabo, también de la civilización europea sólo sobrevivirían igualmente algunas palabras aprendidas también por algunos de estos pájaros. Porque puede ocurrir esto perfectamente, es una posibilidad desgraciadamente algo más que teórica.
Pero echemos a un lado pensamientos sombríos, y abramos las puertas a la pura curiosidad. ¿Cuáles podrían ser las palabras que, de tanto repetirlas en esta civilización nuestra, se pondrían a repetir los pájaros del mismo modo? Porque pase la cosa si, por ejemplo, esa palabra fuera progreso (incluso dicha palabra tendría entonces, sin duda, una gran fuerza cómica); pero ¿y si la que se aprenden es, pongamos por caso, página web?
Los investigadores de entonces partirían de presupuestos como que debía de tratarse de una poderosa reina, quizás de una epidemia llamada así popularmente, o de una parte de un objeto que se llamaba libro y él mismo guardaba palabras; y etcétera. ¡Quién sabe hasta dónde irían con sus hipótesis! Aunque quizás se descorazonarían, y concluirían por convencerse de que seguramente no merecía la pena dar más vueltas a una civilización tribal más o menos. En resumidas cuentas, también los dinosaurios se habían extinguido.