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Martes, 2 de octubre de 2001

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ARTE / Claroscuro

Las Furias

Por Susana Calvo Capilla

Estos dos lienzos formaban parte de una serie de las Furias o Condenados que pintó Ribera hacia 1632. Este tema ya había sido interpretado por otros pintores, como Tiziano, que pintó en 1549 unas espléndidas Furias para la reina María de Hungría.

Ilustran historias extraídas de la mitología clásica, en concreto de las Metamorfosis de Ovidio, aunque se puede hacer también una lectura más cercana al momento en que fueron pintados todos estos lienzos. Tanto Ixión y Ticio, como los dos que faltan en este grupo, Sísifo y Tántalo, eran criaturas que habían desafiado a los dioses. Todos ellos habían sido condenados por desobedientes y desagradecidos a vivir en el Infierno sometidos a diversos suplicios. De ahí que se hayan entendido estas escenas como una advertencia a los súbditos de una monarquía casi deificada, para que se mantuvieran siempre sumisos a ella.

Ixión, rey de los Lapitas, fue condenado por su ingratitud hacia Júpiter. Éste lo invitó al banquete de los dioses e Ixión intentó seducir a Juno, la esposa del dios, vanagloriándose después de haberla poseído. El suplicio al que fue condenado consistió en permanecer encadenado de pies y manos a una rueda de fuego que gira sin parar. En cuanto a Ticio, era un hijo de Gea que intentó violar a Latona, esposa de Júpiter, por lo que Artemis y Apolo, los hijos de ésta, lo acribillaron con sus flechas. Fue condenado a permanecer inmovilizado en el suelo del Tártaro, donde era atormentado por dos buitres que le devoraban el hígado.

Éstas son quizá las obras de concepto y composición más violentas de José de Ribera. En ellas el artista valenciano, instalado ya en Nápoles, renueva su estilo naturalista y la intensidad lumínica. Las figuras son más monumentales, desmesuradas. Acentúa el terror de la escena mediante las sombras y los violentos escorzos. Utiliza una iluminación natural para lograr los efectos de claroscuro, de manera que consigue una nueva intensidad atmosférica y unos colores densos pero muy matizados.

Según relata el grabador y pintor Joachim von Sandrart en una obra sobre vidas de pintores contemporáneos publicada en 1675, Ribera pintó esta serie para Lucas van Uffel de Amsterdam. Poco después de adquirirla, la esposa de éste, Jacoba, dio a luz un niño monstruoso debido al sobrecogimiento que le provocó la contemplación de los cuadros, en especial el Ixión. El pintor y teórico español Antonio Palomino repite en 1725 la misma historia y afirma que los lienzos habían sido trasladados después a Madrid. Sin embargo, en este Ixión del Museo del Prado no aparece la mano crispada que ambos describen como causante de la impresión sobre la dama y el efecto funesto sobre el bebé. Por tanto, es probable que Ribera pintara varias series con este tema.

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