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Jueves, 11 de noviembre de 1999

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Patrimonio histórico

Cartagena, la heroica

Por Sergio León Gómez

Cartagena «canto de sirena que se hizo ciudad» como dice la canción, encierra la magia del Caribe en sus playas y puestas de sol, en sus viejas casas coloniales, cargadas de secretos y en la alegría de su gente. Fundada el 1 de junio de 1533 por el español Pedro de Heredia, se convirtió en la entrada a las Indias y en el punto de partida de los galeones cargados de riquezas. Asediada por piratas y corsarios, fue el puerto más codiciado durante la época de la colonia. Esto obligó a la Corona Española a construir fortificaciones y castillos. Declarada patrimonio de la humanidad por la UNESCO en 1984, la ciudad conserva intactas sus murallas, que son una joya de arquitectura militar de la época, por la complejidad de su diseño y por su perfecta geometría.

Los primeros habitantes, los mocanes, de la familia de los caribes, la bautizaron Calamarí, que significa Tierra de cangrejos. Estos caribes, de ninguna manera tan pacíficos como otras tribus, se resistieron tenazmente a ser conquistados. Pero, una vez vencidos, se establecieron allí los primeros españoles. Luego llegaron los esclavos africanos con sus ritmos y lamentos. Tampoco podía faltar el tribunal de la Inquisición que tantas leyendas le dejó a la ciudad, ni Pedro Claver el defensor de los esclavos, en cuyo nombre se levantó un templo.

De Cartagena salían las riquezas de la Indias, pero a través de ella también entraban a América —obviamente de contrabando— los libros y las ideas que venían de Europa y que hicieron posible la independencia. Precisamente por su papel en ese período de sangrientos enfrentamientos, se le designó «La ciudad heroica». La resistencia y el valor de los habitantes, que culminó con la conquista de su independencia el día 11 de noviembre de 1811, es uno de los episodios más conmovedores de la historia de la entonces Nueva Granada.

Motivo de inspiración de pintores como Alejandro Obregón y narradores como García Márquez, la ciudad es el lugar donde se pasean los personajes de novelas como El amor en los tiempos del cólera y Del amor y otros demonios. Tal riqueza histórica no podía permanecer indiferente a los ojos de un agudo ensayista como el colombiano Germán Arciniegas, que en Biografía del Caribe nos habla de los piratas y corsarios que asediaron y amaron a la heroica Cartagena de Indias.

Lafitte no permite jamás que se le llame pirata. Soy corsario —afirma orgulloso— y mi bandera es la de Cartagena. Las colonias españolas se han levantado contra el rey. Bolívar está haciendo la guerra a muerte. En la Nueva Granada, Cartagena ha sido una de las primeras en proclamar su independencia. Lafitte dice que no tiene patente de corso de la república de Cartagena para atacar a los barcos españoles, y en los contornos de la isla de Barataria no se ven sino banderas de Cartagena.

Biografía del Caribe, Bogotá, Planeta, 1993, pág. 385.

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