Concurso
Mauricio Londoño ha acertado en este concurso, al indicarnos tres casos en los que los nombres mantienen la consonante final característica del nominativo latino:
María Cristina Mabrey ha sido premiada por la siguiente respuesta:
«Las frases a y b son incorrectas, ya que supremo y óptimo, por sí mismas, significan el superlativo; por lo tanto, más, para señalar el superlativo, está de más. Lo mismo ocurre en la frase e, debido a que la palabra pésima también marca por sí misma el superlativo. A su vez, ínfimo marca el superlativo per se, haciendo que más sea también redundante en esta frase.
Para concluir, las frases a, b, e y h son incorrectas».
No obstante, completamos la respuesta ganadora con la solución que habíamos preparado:
Pésimo, óptimo, máximo, mínimo, ínfimo y supremo son adjetivos en grado superlativo sintético culto; por tanto, son incompatibles con cualquier adverbio cuantificador. Sólo la c y la d pueden justificarse por razones de expresividad.
Teresa Martínez Sanz ha ganado el concurso, al explicarnos el origen de la palabra «caco»:
«Viene de kakós: malo; y de ahí a cacus (latín), ladrón mitológico hijo de Vulcano que personifica el robo. Aprovechando el sueño de Hércules, se apoderó de unas terneras, que condujo a su cueva. Furioso, Hércules salió en busca del ladrón y lo halló en su caverna, estrangulándolo después de titánica lucha. En la mitología griega, Caco es un dios subterráneo del fuego».
Les recordamos que sigue abierto el concurso del 27 de noviembre de 1998, La hache. Los animamos a participar con sus respuestas.