Centro Virtual Cervantes
Rinconete > Cultura y tradiciones
Jueves, 25 de noviembre de 2010

Rinconete

Buscar en Rinconete

CULTURA Y TRADICIONES

Heroínas de las independencias latinoamericanas (4). Juana Azurduy (Bolivia, 1780-1862)

Por Concepción Bados Ciria

Juana Azurduy nació en el cantón de Toroca, en las cercanías de Chuquisaca (Alto Perú), el 12 de julio de 1780, año en que la ciudad de La Paz fue sitiada por Túpac Catari y Bartolina Sisa, alzados en armas en apoyo a Túpac Amaru. De niña aprendió el quechua y el aymará al relacionarse con campesinos e indios mientras trabajaba en las tareas domésticas junto a su hermana Rosalía. Ambas vivían en casa de sus tíos, que habían sido nombrados sus tutores tras la temprana muerte de sus padres. La adolescencia de Juana fue conflictiva: se enfrentó al conservadurismo de su tía y por ello fue encerrada en el Convento de Santa Teresa. Pero Juana se rebeló contra la rígida disciplina del convento y de la familia, promoviendo reuniones clandestinas, durante las cuales conoció de la existencia de la lucha de los independentistas peruanos Túpac Amaru y Micaela Bastidas.

Casada con el héroe independentista Manuel Ascencio Padilla, ambos se sumaron a la Revolución de Chuquisaca, que el 25 de mayo de 1809 destituyó al presidente de la Real Audiencia de Charcas (actual Bolivia). En unión de los revolucionarios que provenían de Buenos Aires, combatieron a los realistas defendiendo la zona comprendida entre Chuquisaca y las selvas que mediaban hacia Santa Cruz de la Sierra. Sus biógrafos anotan que vio morir a sus cuatro hijos y que combatió embarazada de su quinta hija. En 1813, Juana y su esposo, a las órdenes del general Belgrano reclutaron a más de diez mil milicianos y transportaron la artillería que sería definitiva en la lucha por la independencia en el Alto Perú. Con la retirada del ejército argentino del Alto Perú, Padilla, Juana y sus milicianos se organizaron en guerrillas que lucharon durante años contra los realistas. Azurduy lideró la guerrilla que atacó el cerro de Potosí, que fue tomado el 8 de marzo de 1816, hecho que le valió el rango de teniente coronel por un decreto firmado por Juan Martín de Pueyrredón. Tras ello, el general Belgrano le hizo entrega simbólica de su sable, con el que posa en el retrato que la ha hecho famosa en Latinoamérica1. En 1825 se declaró la independencia de Bolivia y el mariscal Sucre fue nombrado presidente vitalicio, y otorgó a Juana una pensión en recompensa a su labor revolucionaria, pero ésta le fue usurpada en 1857 bajo el gobierno de José María Linares. Juana Azurduy murió olvidada y en la absoluta pobreza el día 25 de mayo de 1862, cuando había cumplido ochenta y un años. Sus restos fueron exhumados cien años después, para ser guardados en un mausoleo erigido en su honor.

Ver todos los artículos de «Heroínas de las independencias latinoamericanas»

  • (1) Catherine Davies, Claire Brewster y Hilary Owen, South American Independence: Gender, Politics, Text, Liverpool, Liverpool University Press, 2006. volver
Centro Virtual Cervantes © Instituto Cervantes, . Reservados todos los derechos. cvc@cervantes.es