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Viernes, 28 de noviembre de 2008

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Música y escena

La técnica musical en la época de Alfonso X el Sabio

Por Ricardo Bellés

Al practicar la polifonía en los templos hispánicos se introduce una notación sobre el pautado musical de cuatro y cinco líneas; los documentos conservados demuestran que España practicó una notación musical ya mucho más avanzada en el siglo xiii. El repertorio del Ars Antiqua nos presenta muestras de la notación cuadrada practicada en las catedrales de Burgos, Toledo y Tortosa, y en los monasterios de Ripoll y Scala Dei. Se practicó asimismo la notación mensural a mediados del siglo xiii representada en los códices del Monasterio de Las Huelgas y el anteriormente citado de Scala Dei. Estas notaciones demuestran que España siguió de cerca las corrientes de la música eclesiástica, de la cortesana y la popular.

De la poesía galaico-portuguesa conocemos tres códices que contengan música; los tres contienen el repertorio religioso de las Cantigas de Santa María, de Alfonso X el Sabio. Estos manuscritos son los que se guardan en Madrid (Biblioteca Nacional), procedentes de la Catedral de Toledo, y los dos restantes en la Biblioteca del Monasterio de El Escorial. El manuscrito de Toledo contiene el repertorio primitivo de las Cantigas, con 128 melodías; escrito a dos columnas, con 27 líneas de texto cada una y pautados musicales, ocho como máximo.

El primer manuscrito de El Escorial se compondría de dos tomos, aunque sólo nos ha llegado éste con 193 cantigas y su música correspondiente en la notación modernamente llamada «rabínica»; su perfección caligráfica, sus miniaturas y la misma fidedigna notación musical lo sitúan por encima de los demás códices. El segundo manuscrito conservado en El Escorial es el más completo de todos, con 416 cantigas, excepto cuatro, todas las demás con música.

La técnica musical se forma tomando como unidad de compás la «longa», llamada «perfectio», pudiéndose calificar también de imperfecta; la perfecta tenía el valor de tres breves conocidas con el nombre de «tempora»; la imperfecta valía dos breves; estas a su vez, se dividían en tres semibreves, llamándose «tempos perfectum», y en dos semibreves, llamadas «tempus imperfectum». El conjunto formado por tres breves recibió el nombre de «modus».

Los manuscritos de la España medieval presentan una riqueza y abundancia sorprendente de notas «plicadas» (se entiende por nota «plicada» una nota simple con «cauda» o rayita vertical ascendente o descendente añadida a la izquierda o a la derecha de la «longa»). Esto es explicable, ya que para los copistas resultaba más sencillo escribir una «cuadrada» con algunos trazos a derecha o izquierda que escribir en notas reales.

El caso es que en estos manuscritos observamos que, al lado del elemento popular figura el fondo musical inspirado en el canto litúrgico y en el inventado en el siglo xiii, una creación personal de Alfonso X el Sabio y sus colaboradores.

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