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Jueves, 6 de noviembre de 2008

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Música y escena

«Arcaño y sus maravillas» y el mambo

Por Ricardo Bellés

En el año 1937 el flautista cubano Antonio Arcaño fundó la orquesta «Arcaño y sus maravillas», juntando a conocidos músicos cubanos, muchos de ellos grandes intérpretes de jazz latino, como el pianista Orestes López. Éste último compondrá en 1938 un danzón titulado «mambo», cuya innovación reside en su parte final donde el pianista cubano inserta un ritmo sincopado entre las cuerdas y el piano acompañado del contrabajo, creando lo que Antonio Arcaño bautiza como «nuevo ritmo», que será la base de un nuevo estilo llamado el «mambo». Así se desmonta la idea de que el creador del mambo fuera Dámaso Pérez Prado, aunque sí es cierto que éste lo popularizó en los años cuarenta y los cincuenta diciendo que… «Mambo es una palabra cubana», término que se utilizaba cuando alguien quería describir el estado de una situación. Si el mambo está maduro, significaba que la situación era mala… «la palabra me gustó… musicalmente no significa nada, no voy a mentir», añadiría. «Es simplemente una palabra y nada más».

Pérez Prado se sirvió de los descubrimientos de Orestes López y de los de quien había definitivamente modernizado el son, con ayuda de las teorías de arreglo propias del jazz, lo cual supone una nueva etapa de la mezcla del jazz con la música afrocubana. Hay que reconocer que el éxito de las composiciones de Pérez Prado, dio lugar a que en todas partes se le proclamara el autor del mambo.

En el año 1955 la Asociación de Críticos Norteamericanos declaró a la orquesta de Pérez Prado la más popular del año, y la RCA le otorgó un disco de oro; Pérez Prado consiguió difundir el mambo en los Estados Unidos, pero antes que él hubo músicos como Moncho Usera y Pupi Campo que trabajaban en arreglos de este ritmo, aunque su éxito fue mucho menor debido a que sus mambos incluían textos cantados en español.

Dentro de la orquesta de Pupi Campo, a finales de los cuarenta, se encontraba un joven timbalero y vibrafonista que con los años se convertiría en «el rey del mambo» y una de las figuras más importantes del jazz latino, el popular Tito Puente. En la década de los cincuenta, cuando el mambo se encuentra en su momento más álgido, hay músicos de jazz interesados por este estilo que empiezan a fusionar el jazz con el mambo.

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