Literatura
Por Enrique Marini Palmieri
José María Rivarola Matto (1917-1998) es autor de los relatos, Mi pariente el cocotero (1974), de ensayos, Reflexiones sobre la violencia (Premio Biblioteca de la Unesco, 1994). Logró gran éxito nacional y continental con la obra de teatro El fin de Chipí González (1956, de la cual existe una versión en inglés, de Willis Knapp, en Boston). Reitera vena y difusión con La cabra y la flor (1965, Premio Radio Cáritas de Teatro), y con La encrucijada del Espíritu Santo, que pone en escena la experiencia colonial de las Misiones Jesuíticas. De su participación en la Guerra del Chaco (1932-1935) dejó testimonio en las reflexiones Hipótesis física del Tiempo (1987).
Follaje en los ojos (Los confinados del Alto Paraná) —1.ª edición: Buenos Aires, 1952; 3.ª edición, Asunción: El Lector, 2004— fue escrita en 1950 durante el exilio al que la Revolución de 1947 lo obliga, en el norte de la Argentina, sobre el río Paraná, frente a Encarnación. Tal y como lo indica el subtítulo, está ambientada en el departamento del Alto Paraná, en el sur del Paraguay, en los límites con la Argentina y el Brasil. Cuenta la historia de Eusebio Rivas, la cual se liga con la de los hombres llamados mensú, quienes trabajaban en los bosques de la región en la tala de árboles, y en el cultivo y transformación industrial de la hierba mate, o yerba mate. Sus hojas, tostadas y molidas, se infunden, por lo general, en el recipiente de una calabaza seca, el mate, en lengua guaraní. Hacia 1909-1915, grandes empresas latifundistas y multinacionales producían más de tres millones de kilos por año, empleando a obreros que vivían en las propiedades casi prisioneros de ellas. El prosista español Rafael Barrett, llegado al Río de la Plata a principios de l900, y luego afincado en el Paraguay, descubre entonces la terrible condición en la que vive el mensú. «Lo que son los yerbales», «El yugo en la selva», «Tormento y asesinato» son algunos de los numerosos artículos que publica en periódicos del Paraguay entre 1908 y 1909 contra tal explotación. Más tarde, desde 1910, se recogerán con el título de El dolor paraguayo.
En la novela se narran las vicisitudes de Rivas en tercera persona, tanto en discurso indirecto libre como implicándose el narrador en los sentimientos y actos del personaje. Los diálogos de eficacia segura ilustran el ambiente social con fidelidad, sin caer en costumbrismos. Rivas llegó a la región para olvidar ciertos sucesos dolorosos de su vida en la capital del Paraguay. Posee un almacén, donde sirve bebidas y comidas. En su entorno, Clarita, de escasos catorce años, quien se enfrenta al destino de las mujeres pobres de la región: ser juguete de un hombre muy mayor, para acabar pasando de mano en mano a todo aquel que quiera mantenerla. Rivas decide salvarla del triste fin y casarse con ella. Huyen, pues, hacia los bosques, donde la única manera de sobrevivir es el trabajar como mensú. Lo injusto de las condiciones del trabajo duro, la extremada dificultad en vivir se impone a la relación sentimental de los esposos. Todo evidencia el sufrir de ambos, en particular de Rivas, quien no logra amar sin celar, con confianza. En prosa precisa, cuidada, a veces poética y de ritmo logradísimo, Rivarola Matto compone una novela intensa y profunda, cuya tela de fondo, el momento social y político del Paraguay de aquellos principios de siglo, revela misterios del comportamiento humano en situaciones críticas, sus abismos y sus bellezas. Prosa, diálogos, e introspecciones, cuentan al mensú, a Rivas y a Clarita, subrayando la intención del autor de que el lector reflexione, sin limitarse en lo social, vaya hasta las recónditas obscuridades del alma, y entre en el cautiverio de Rivas, confinado en su Alto Paraná.
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