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La mujer
en «primer plano»


Miércoles, 15 de noviembre de 2006


Por Carolina Franquiz

Durante los primeros años del franquismo hubo un clarísimo empeño en cuidar la mente y el espíritu de las vulnerables mujeres. Esta obsesión se refleja también en revistas como Primer Plano.

En el artículo «Verdades en el celuloide, influencia del cine en la mujer», José Juanes señala que la mujer es un ser muy dado al ensueño y a la ilusión, por lo tanto, gracias a la influencia del cine se aleja de los disgustos de la vida, «sin querer comprender que sueño en imagen es tan sólo fantasmagoría». El autor remata el artículo haciendo responsable al cine del mayor cambio de las costumbres humanas y en especial en las mujeres, «trocó rotundamente el papel hasta entonces pasivo de la mujer, para convertirla en sujeto activo de esta oración interminable de la vida... El peligro de esta influencia no estriba en sí misma, sino en la ampliación de conceptos que la mujer se forja después. Rotas ya las cadenas de su cometido secundario en la sociedad, la mujer acaparó el primer plano hasta superar lo que en el cine acaecía, haciendo de la vida moderna la película más inverosímil...Y es de esperar que en esta nueva etapa de la cinematografía mundial, la mujer deje también influenciarse para el bien —retornando a las costumbres tradicionales de dulzura, feminidad y encanto, aumentadas por la sinceridad y alegría de los usos modernos— como entonces dejó influenciar su corazón por las increíbles aventuras amorosas de las mujeres fatales de Hollywood».

Sin embargo tanto con la mujer atractiva como con el cine norteamericano se da el doble discurso de aceptación y de rechazo. También podemos encontrarnos con artículos como «Los astros hablan de la belleza femenina», en el que se entrevista a actores de Hollywood. La corresponsal señala «Las mujeres —les digo— tienen la curiosidad por saber lo que vosotros consideráis una mujer hermosa, y no les sabría mal recibir algunos consejos vuestros sobre la belleza femenina y sobre cómo deben arreglárselas para conservar el amor de sus respectivos novios y maridos...». Los astros hablan de cómo deben ser las féminas, sus ojos, labios, piernas, hombros, cómo deben caminar, cómo debe estar su cabello, y todos hacen una exagerada apología de la limpieza corporal.

En otro artículo, el actor Lou Tellegen da directamente los consejos, entre las perlas, ésta: «No es hábil ni sabio que una mujer tome consejos de otra persona que no sea su esposo...» Por otro lado destaca el esfuerzo que tienen que hacer ellas para estar siempre guapas, es su responsabilidad mantener la llama viva.

No sólo los de fuera opinaban sobre el físico femenino, hasta los críticos de cine, en más de una ocasión, se erigían en conocedores. En una crítica de Ubaldo Pazos al filme Siempre mujeres, se refiere a la protagonista de la siguiente forma: «Ana Mariscal es una actriz que no debe descuidarse en su figura. Está a punto de sobrepasar los límites de una Mae West española. No es que deba marcarse como norma la figura femenina de “la anguila”. Pero si Ana Mariscal hiciera por perder unos kilitos, tal vez ganaría con ello...» El autor hace una breve referencia a su calidad interpretativa para volver al tema del principio: «No se descuide usted, señorita Mariscal, y con menos kilos y continuando su carrera ascendente podrá lograr la primacía entre nuestras mejores estrellas».

Aunque por lo general se advierte del peligro para los hombres de la mujer fatal, de la vampiresa que fuma y muestra su atractivo sin pudor, en otro se exalta la necesidad de apreciar más a las vampiresas autóctonas y se entrevista a varias actrices para que expliquen en qué consiste este rol. La actriz Pilar Soler no deja dudas sobre lo que se supone es atractivo para los hombres. «... hacerse la tonta con el intelectual, porque no hay cosa que les guste más a los hombres que tener ocasión de enseñarnos algo a las mujeres». Idea que comparte la actriz Ana Mariscal «Con el vanidoso hay que ser más vanidosa y con el intelectual la mujer debe fingir ser ignorante». Aunque aclara la actriz que para esto, en verdad, se debe ser muy culta.

 


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