Centro Virtual Cervantes

Rinconete > Arte
Martes, 8 de noviembre de 2005

Rinconete

Buscar en Rinconete

ARTE / Claroscuro

Sacerdote indio

Por Marta Poza Yagüe

Formando parte de la colección de estatuaria clásica del Museo del Prado se conserva una enigmática cabeza romana, efigie de un varón de mediana edad y aspecto solemne, cuyo original peinado ha sido la clave en la que se han basado los investigadores para tratar de precisar la identidad del retratado.

Sin más rasgos característicos que una cuidada barba corta, trabajada en menudos rizos acaracolados lo mismo que el bigote, llama la atención la larga y abundante cabellera que, repartida ahora en mechones lisos, se dirige formando suaves curvas hacia la parte alta de la coronilla donde se recoge en un moño. El peinado, ajeno a la moda capilar grecorromana, se ha querido vincular, bien con tradiciones sirias, bien con otras procedentes de la India, lo que ha llevado a la identificación del personaje tanto con el rey-sacerdote sirio Basiano, padre de la emperatriz Julia Domna, como con un sacerdote indio anónimo, cuando no con la imagen romanizada del propio Buda.

Descartada esta última interpretación (fundamentalmente por la existencia de barba), y sin paralelos iconográficos conservados que demuestren (o descarten definitivamente) que este tipo de moños fueron habituales entre el clero sirio, lo cierto es que, sacerdote o no, el pelo largo en los varones se asoció de forma frecuente en la Antigüedad con la población de la India. Su aspecto no debió de resultar ajeno a los ciudadanos romanos quienes, pese a la lejanía, tendrían la oportunidad de conocerlos gracias a los numerosos contactos comerciales establecidos entre ambos extremos del mundo y, gracias además, a la presencia en Occidente de delegaciones indias que visitaban periódicamente la ciudad de Roma desde los tiempos de Augusto.

Este debió de ser también el planteamiento de los restauradores del siglo xvi, cuando montaron la cabeza sobre un original busto creado para tal efecto. Revestido por coraza, sus decoraciones se alejan de las figuraciones clásicas más comunes para destacar, en cambio, una gran cabeza de elefante sobre el pecho y la representación de la diosa hindú Sarasvati, cabalgando sobre el lomo de un cisne, como motivo central del gran broche circular que une los extremos del manto.

Es posible que la pieza proceda de la ciudad de Roma, tal vez del Foro de Trajano, donde se sabe que el emperador había ordenado colocar estatuas de los habitantes de los distintos pueblos y tribus situados en las márgenes del Imperio. Una vez en España, fue propiedad de Felipe II, que la situó en los inventarios entre las esculturas depositadas en el antiguo alcázar madrileño de los Austrias.

Ver todos los artículos de «Claroscuro»

Centro Virtual Cervantes © Instituto Cervantes, . Reservados todos los derechos. cvc@cervantes.es