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Miércoles, 5 de noviembre de 2003

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Patrimonio histórico

Arqueologías, 19. El poder de la arqueología urbana

Por María Ángeles Querol

Las investigaciones arqueológicas que se realizan en los solares de las ciudades históricas en los que se va a construir obra nueva, tienen, como casi todo en la vida, una parte mala y otra buena. La mala es la necesidad de rapidez en las excavaciones y la enorme dificultad de conservar los restos; la buena es la ocasión prácticamente única de excavar en extensión grandes zonas en las que es posible documentar en su totalidad, o casi, las estructuras de habitación en sus distintos niveles.

Ambas cosas se han reflejado en los últimos 20 años —porque antes apenas existía la arqueología urbana— en muchas ciudades de nuestro país, y uno de los mejores ejemplos es Valencia.

En la plaza de Cisneros, en la zona central de esa ciudad se han podido excavar nada menos que 3100 metros cúbicos, con profundidades de hasta 5 metros. Toda esta tierra, repleta de restos, ha servido para documentar la historia del sitio. Los primeros habitantes fueron colonizadores romanos que se instalaron en el año 138 a. d. C. y que comerciaron con los aborígenes ibéricos. Esa primera Valentia fue destruida por guerras internas en el 75 a. d. C. Posteriormente se instala primero un taller de cerámica y luego uno de metalurgia, como precedentes del gran edificio mercantil que después ocuparía el solar, que en aquellos momentos formaba parte de la zona comercial situada a escasos metros del puerto fluvial. Por delante del mercado se construyó una calzada con desagües y cloacas y todo este conjunto funcionó como tal hasta el siglo iii.

Ya en el siglo iv la decadencia del Bajo Imperio afecta a Valencia y esta zona cae en desuso, pasando a convertirse en área de almacenamiento de cereales hasta el siglo vii y a partir de entonces, en basurero. Como tal se usó en la primera época árabe y a partir del siglo ix la zona queda englobada dentro de la nueva muralla construida por Abd al-Aziz, construyéndose en ella siete viviendas que fueron arrasadas por una riada a finales del xi.

Durante los siglos xii y xiii se reconstruyen las casas, aunque con otras técnicas, y cuando la ciudad pasa a ser cristiana, en 1238, las viviendas se convierten en propiedad de la orden cartujana. En este momento se documentan casas modestas con huertos, pequeñas habitaciones y un cementerio, hasta que ya en el siglo xviii, respetándose el cementerio que duró hasta principios del xix, las casas se derriban y se construye en su lugar un gran convento, que tras las desamortizaciones del siglo xix pasa a ser una casa de vecinos. Son estas casas, más o menos remodeladas, las que recientemente se han derruido y eso ha hecho posible la excavación del solar.

Tal vez vivas ahora ahí. ¿No es impresionante tener debajo toda esa larga y compleja historia?

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