Centro Virtual Cervantes
Rinconete > Música y escena
Martes, 4 de noviembre de 2003

Rinconete

Buscar en Rinconete

Música y escena

Aniversario de Alfredo Kraus

Por Fernando Fraga

Hoy, 4 de noviembre, celebramos el aniversario del nacimiento de uno de los más célebres cantantes de ópera en el mundo, Alfredo Kraus, fallecido el 10 de septiembre de 1999. El tenor canario murió prácticamente con un pie aún en el escenario, que había pisado por vez primera en enero de 1956 cantando el Duque de Mantua en Rigoletto, en el Teatro de la Ópera de El Cairo. Cuarenta y tres años de carrera no habían menguado su capacidad de entusiasmar al público, con un arte que nadie duda en definir como magistral. Porque Kraus fue un maestro de la técnica, de la elegancia del canto, del conocimiento de los estilos, de la pureza del sonido y de la prístina dicción, capaz de sobrevivir a varias generaciones de intérpretes con una salud instrumental para cortar el aliento, con una voz que si no era substancialmente bella sí era rica y brillante, además de resultar muy personal e inmediatamente reconocible.

Tuvo un repertorio pequeño, porque nunca se salió de las normas impuestas por su instrumento vocal maleable y de generosa extensión. De ahí que se sustentara su prodigiosa perennidad (si la muerte no le hubiera sorprendido imprevistamente, estaría sin duda hoy, a sus 75 años aún en activo) en esas cualidades envidiables: el manejo infalible de su técnica y la adecuada elección de repertorio. Porque, con el paso del tiempo, el tenor mantuvo la homogeneidad de su colorido vocal, ganando además en potencia y anchura con respecto a los primeros años de carrera. Con setenta años (Giacomo Lauri-Volpi, el tenor romano viudo de la mezzo alicantina María Ros, hablaba en su caso algo similar de un auténtico milagro, respuesta de sus oraciones al Altísimo), Kraus era capaz de cantar el juvenil Tonio de La hija del regimiento de Donizetti, que ha de sacar adelante una página de brillo tal parar estar obligado a emitir nueve dos de pecho uno tras otro sin interrupción. Si con los años una voz de tenor lo que primero pierde es la proyección y la seguridad de su registro agudo, no hay duda de que en el caso de nuestro cantante ha de hablarse de milagro, religioso o laico.

Centro Virtual Cervantes © Instituto Cervantes, . Reservados todos los derechos. cvc@cervantes.es