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Lunes, 11 de noviembre de 2002

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Lengua / Etimologías

Basilisco

Por Karim Taylhardat

Llamado en latín basiliscus —también en griego basiliskós— será rey de las serpientes que da muerte con el aliento y que es vencido por las comadrejas. También denominado Silbido, pues, aunque fulmina con sólo mirar, también le basta ese único silbido.

Según leyendas, o recogido como alimaña en bestiarios y códices, nace de un huevo, sin yema, de un gallo de siete años, y dice ser esto verdad, aunque con reparo, el Padre Feijoo: «El gallo, en la última vejez, pone un huevo; pero es falso que este huevo sea de tan malas consecuencias».

Avanza majestuoso este animal quimérico —o cocatriz—, descrito por Plinio como una serpiente, o bestia corrompida según Galeno; o también remedio cicatrizante en la farmacopea clásica con el nombre de ungüento basilicón. Animal híbrido, dragoncillo, ser que con la cabeza vuelta muerde su propio cuello, o figura compositiva mitad perro, pájaro o lagarto, con cola bífida, con la cabeza antropoide, con capirote puntiagudo, o al modo románico y con las alas a medio desplegar. Historia similar a la del árbol Bernacha, del que nacen aves que se desprenden al estar maduras.

Además de pieza antigua de artillería, de muy crecido calibre y longitud, puede uno estar, en algún momento, «hecho un basilisco»; o lanzar «una mirada de basilisco», destacando así el carácter agrio y dañoso de una persona. Cuvier le daría apodo de basilisco a un reptil tropical que corre por encima del agua y presenta una cresta eréctil, y ya haría uso de lo coloquial del basilisco Matías Duque en su Flores de dichos y hechos sacados de diversos autores (1669): «Entre los esclavones hay unos hombres tan feroces en sus enojos, que en estando cualquiera de ellos airado, mata, por vengarse, con la vista, como el basilisco». Merece rescatarse el estudio de Juan Gaya, Los monstruos prestigiosos (1971), y el de Alejandro Guichot, El basilisco (1884), además de los ya mencionados bestiarios, en especial el de Santo Martino.

Incluso Lope de Vega lo citó en sus versos:

Oh lágrimas, oh cielo,
veneno, basilisco, fuego, hielo.
Oh vida, muerte, bien, mal, pena, gloria.

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