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Martes, 21 de noviembre de 2000

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ARTE / Claroscuro

Carlos V y María de Hungría. La creación de una imagen

Por Juan Carlos Ruiz Souza

María de Hungría, así conocida por ser esposa de Luis I de Hungría, fue una de las hermanas de Carlos V, y posiblemente la más próxima a él. Aunque su protagonismo pueda quedar en un segundo plano ante el elevado elenco de su familia, su dimensión histórica es más significativa de lo que pudiera pensarse a primera vista.

Nació en Bruselas en 1505, recibió una exquisita formación humanista de la mano de Juan de Anchieta y de Roberto de Gante entre otros. La muerte de su esposo en la guerra contra el turco ocasionó su vuelta a los Países Bajos donde desempeñó entre 1531 y 1555 el cargo de regente, representando a su hermano Carlos. En Flandes desarrolló una corte esplendorosa donde fomentó la música, la literatura y el resto de las artes. Construyó y reformó palacios, organizó fiestas, ejerció su mecenazgo sobre artistas de la talla de Tiziano, Leoni, Antonio Moro o de Michel Coxcie, y reunió todo tipo de objetos desde antigüedades a tapices. Sin duda nos hallamos ante una nueva princesa del Renacimiento preocupada por la política y la cultura, al igual que los grandes duques italianos coetáneos. De su mano, el futuro Felipe II, aún príncipe, visitó los Países Bajos y gracias a ella pudo iniciarse en el gusto por la gran pintura europea y el coleccionismo.

La abdicación de su hermano Carlos, y su retiro al monasterio jerónimo de Yuste, hizo que abandonase su alegre corte flamenca e iniciase, al igual que él, su viaje a España. Se estableció en el pequeño pueblo vallisoletano de Cigales, donde murió en 1558.

El Descendimiento de Van der Weyden, La Virgen del Canónigo van del Paele de Van Eyck, sin olvidarnos de otras pinturas de Cranach, Tiziano o Moro, y junto a un sinfín de objetos, esculturas y tapices, formaron parte de la colección de María de Hungría, una de las más importantes de toda Europa, y adquirida en gran medida por su sobrino Felipe II a su muerte.

La imagen mítica que hoy tenemos de Carlos V se debe principalmente a su hermana María, ya que ella fue la promotora de trabajos tan emblemáticos como el Carlos V en la batalla de Mülberg de Tiziano, donde aparece el emperador a modo de caballero cristiano o nuevo San Jorge, o la escultura de Carlos V y el Furor de los Leoni, donde el soberano es tratado al igual que un emperador romano vencedor, en este caso, de la herejía.

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