«El ultraísmo de Sevilla y de Madrid fue
una voluntad de renuevo, fue la voluntad de ceñir el tiempo del arte con un ciclo novel,
fue una lírica escrita como con grandes letras coloradas en las hojas del calendario y
cuyos más preclaros emblemas el avión, las antenas y la hélice son
decidores de una actualidad cronológica. El ultraísmo en Buenos Aires fue el anhelo de
recabar un arte absoluto que no dependiese del prestigio infiel de las voces y que durase
en la perennidad del idioma como una certidumbre de hermosura».
(Tomado de «E. González Lanusa», en Inquisiciones,
Madrid, Alianza, pág. 105.) |