Música y escena
Por Ricardo Bellés
El compositor mexicano Carlos Chávez, nacido en 1899 y fallecido en el año 1978, no cabe duda de que junto a Silvestre Revueltas es uno de los principales compositores de la historia de la música mexicana; el compartido liderazgo de estas figuras desembocó, lógicamente, en una rivalidad hasta hoy no trascendida, que tuvo algo de verdad, algo de mito y algo de mañoso partidismo. Una postura equilibrada llevaría a afirmar que Revueltas y Chávez son cumbres gemelas; con afinidades y divergencias; con afanes comunes y senderos bifurcados. Ambos interrogan el alma mexicana y procuran la expresión más auténtica, pero mientras la música de Carlos Chávez da la mezcla de ingredientes sabiamente elegidos y ordenados, la de Revueltas es una explosión originada en la taberna o en la plazuela, y decantada en el alambique del talento. De ninguna manera es Carlos Chávez compositor de laboratorio; todo lo contrario; en su música palpitan la sensibilidad, el entusiasmo y frecuentemente la emoción contenida.
La obra de Carlos Chávez es de rica variedad; al asomarse a sus partituras nacionalistas se comprende su gran impulso en pos de la esencia mejicana (como «Cantos de México», del año 1933, aquí Chávez pasa por una etapa de fuerte inclinación hacia lo popular, o mejor aún, lo populachero; la partitura es para «orquesta mexicana» que incluye chirimía, vihuelas, guitarrones, marimba, teponaztlis y otros instrumentos de fuerte sabor autóctono. No parece fortuito que una música de tal naturaleza haya sido dedicada a Silvestre Revueltas); al examinar sus tendencias de vanguardia lo encontramos como un autor cuya implacable inquietud sólo terminó con la muerte; Chávez es indígena, pero también universal.
Sus obras más importantes son: «Sinfonía India», que se basó en melodías indias antiguas, algunas de las cuales han sido conservadas, y en la que utilizó instrumentos de percusión propios de su país. La Sinfonía n.º1 denominada «Antígona»; la Sinfonía nº.4, llamada «Romántica»; la «Toccata para percusión», etc.
El papel de Carlos Chávez en la vida musical mexicana no se limitó al campo de la composición; colaboró en la creación de la primera orquesta sinfónica estable de México siendo su director desde 1928 hasta 1948. Dirigió el Conservatorio Nacional. Carlos Chávez fue también un escritor muy activo, crítico de música del periódico «Ciudad de México» y autor de varios libros y artículos.