El pelele es un juego español antiguo, que por cierto aparece en el libro titulado Los
juegos del mundo compendiados por Frederic V. Grunfeld. El juego del pelele consiste en crear un muñeco de trapo, como símbolo de una figura impopular, y mantearlo. De acuerdo con dicho autor ha sido una de las formas en que las mujeres españolas han protestado contra la arrogancia masculina y se han desquitado de ella.
En el juego del pelele, mientras el muñeco es lanzado por los aires, las jóvenes cantan unas canciones burlescas con rimas como: «El pelele está malo. /
¿Qué la daremos? / Agua de caracoles / que cría cuernos». O también se entonaba: «Pelele, pelele, / tu madre te quiere, / tu padre también, / todos te queremos. / Arriba con él».
El juego del pelele por cierto fue pintado por don Francisco Goya, y en su cuadro vemos a unas mujeres jóvenes con el muñeco en el aire en la mitad de su vuelo mientras ellas se regocijan con su manteada. Enrique Granados compuso una pieza de piano titulada El pelele y cuyos compases evocan el ir y venir del muñeco.
En el Quijote, es en la venta en donde juegan al pelele con el pobre Sancho y, por cierto, es uno de aquellos momentos en los que hasta el propio don Quijote, si no fuera por la rabia que sentía contra quienes ultrajaban a su escudero, se hubiera reído ante la graciosa imagen de Sancho por los aires.
El juego se produce cuando don Quijote va a salir de la venta sin pagarle al ventero y este lógicamente acude a Sancho a cobrarle; Sancho simplemente responde que si su señor no había pagado, pues él tampoco; ya que, siendo el escudero de un caballero andante, la misma regla de no pagar en los mesones y en las ventas se aplicaba a él. Pero como bien nos describe la obra, había en la venta gente juguetona y alegre, bien intencionada y maleante; y apeando a Sancho del asno tomaron una manta de la cama de uno de los huéspedes y colocaron a Sancho en la mitad de la manta y comenzaron a levantarle en alto y a holgarse con el «como con perro por carnestolendas». En carnestolendas el juego del pelele se hacía con perros. Sigue contándonos la obra que la gritería de Sancho llegó a oídos de don Quijote, quien pensó que se trataba de otra aventura hasta que se dio cuenta de que era al pobre Sancho a quien tenían como pelele.
La aventura termina con Sancho saliendo de la venta, sin percatarse que el ventero se había quedado con sus alforjas y los manteadores. Como en todo juego, solo tenían una cosa en mente: continuar, ya que las ganas de jugar son insaciables.