Ciencia y técnica
Por Álvaro García Meseguer
El Diccionario de la Real Academia define la ansiedad como «estado de agitación, inquietud o zozobra del ánimo» en primera acepción, y en segunda como «angustia que suele acompañar a muchas enfermedades, en particular a ciertas neurosis, y que no permite sosiego a los enfermos». Por su parte, los psicólogos nos dicen que es muy difícil caracterizar con precisión la naturaleza de la ansiedad, un concepto multidimensional próximo pero no coincidente con los de miedo, angustia, estrés, amenaza, frustración, etc.
Desde el punto de vista de las emociones parece comprobado que la reacción de ansiedad implica una combinación de respuestas de tipo cognitivo (tales como aprensión, inseguridad o temor) unidas a otras de tipo fisiológico (aumento del ritmo cardíaco, tensión muscular, sudoración) y de otro tipo (por ejemplo, movimientos repetitivos, cambios de expresión facial, etc.).
Pues bien, un grupo de psicólogos españoles entre los que destacan J. J. Miguel Tobal y A. Cano Vindel, ha puesto a punto un método para medir la ansiedad de forma objetiva y rigurosa. Este método denominado ISRA (Situaciones y Respuestas de Ansiedad) permite evaluar los tres sistemas de respuesta, el cognitivo, el fisiológico y el motor, en relación con cuatro tipos de situaciones: la ansiedad de evaluación, la ansiedad interpersonal, la ansiedad fóbica y la ansiedad frente a situaciones de la vida cotidiana.
Desde su presentación en 1986 el ISRA se ha convertido en uno de los instrumentos de evaluación psicológica más empleados en España y se ha utilizado también en múltiples países, tales como Alemania, Bélgica, Brasil, Cuba, Estados Unidos, Francia, Italia y Suecia. Actualmente se está preparando una versión abreviada que permitirá su empleo con grandes grupos de personas, así como versiones específicas para niños y adolescentes.