Patrimonio histórico
En España, además de Academias Reales de Historia y de Bellas Artes, bien conocidas y supervivientes en nuestros días, existió en pleno siglo xix una Real Academia de Arqueología, de vida breve, aprobada en su creación por la reina Isabel II en 1844 y con sede también en Madrid.
Su objetivo, acorde con la idea que entonces se tenía de la Arqueología como «tratado de las antigüedades», era su estudio científico, así como la búsqueda y publicación de obras inéditas de autoría española que tratasen sobre Arqueología o Historia, evitando la destrucción de los monumentos antiguos. Ahora bien, conscientes ya de la inevitabilidad de tal destrucción bien fuera por la obra pública o privada, bien por el vandalismo o el comercio de obras de arte más o menos ilegal, la Real Academia de Arqueología establecía con claridad que, cuando no fuera posible su salvaguarda, se procediera a su descripción, a su dibujo o a su grabado para que pudieran pasar a la posteridad. Con esta norma o consejo se inició lo que hoy se denomina Arqueología preventiva, ejercida por las administraciones de Cultura de las Comunidades Autónomas, en las que recae la responsabilidad sobre la tutela de los bienes históricos.
Esta moderna prevención se inicia con la formalización de inventarios de yacimientos arqueológicos, tanto de los ya conocidos y declarados como de aquellas zonas en las que se sospeche fundadamente su existencia. Dándole categoría administrativa al contenido de tales inventarios e introduciéndolos en los sistemas de planeamiento de los territorios, se consigue que antes de la aprobación de cualquier proyecto de obra que pueda afectar a los restos, se realice —financiado por la propia promotora— un estudio o informe sobre su importancia, magnitud y características. Luego, a la vista del informe, se toman decisiones sobre el trazado definitivo de la obra y sobre la conservación o la documentación, mediante excavaciones, de los posibles yacimientos.
Que también incluyen descripciones y dibujos, como ya dijo la Real Academia.