Centro Virtual Cervantes

Rinconete > Arte
Martes, 6 de mayo de 2003

Rinconete

Buscar en Rinconete

ARTE / Claroscuro

Políticamente incorrectos

Por Susana Calvo Capilla

David Teniers (Amberes, 1610-1690) es uno de los pintores flamencos de género mejor representado en el Museo del Prado. Casi todos los lienzos, tablas y cobres, más de cincuenta en total, son de pequeño tamaño. Ilustran escenas de taberna, fiestas aldeanas, costumbres populares flamencas, también escenas militares y religiosas, y en todas ellas muestra Teniers su peculiar visión satírica de la sociedad. Este pintor, dentro de la vieja tradición nórdica, se detiene mucho en los detalles y hace gala de un gran dominio de la técnica, si bien, su personal estilo lo diferencia de los pintores de género contemporáneos. En el siglo xvii el número de pintores activos en los Países Bajos y Holanda era extraordinariamente elevado. Sus cuadros, pequeñas obras de caballete, no respondían a grandes encargos públicos sino a la demanda de pequeños coleccionistas.

Dado que existía una gran competencia, los pintores acudían a mercados y ferias para intentar vender mejor sus obras, aunque éstas alcanzaban precios casi ridículos. Llegado el caso, tampoco dudaban en aceptar encargos tan «vulgares» como el realizado por el holandés Albert Cuyp (1620-1691): el rótulo de una taberna. Para salir adelante muchos de ellos se convertían en marchantes de cuadros o estaban pluriempleados, algo que no aceptaban, sin embargo, italianos o franceses, que se consideraban artistas-caballeros. Otros muchos partieron a Italia en «viaje de estudios», lo que aumentaba automáticamente su prestigio a la vuelta. Según recogen Rudolf y Margot Wittkower, en Roma, los fiamminghi o flamencos se concentraron sobre todo entre la Piazza del Popolo y la Piazza di Spagna. Sus frecuentes fiestas despertaron ciertos recelos en los romanos porque en ellas corría el vino en exceso. Allí los holandeses se asociaron para proteger sus derechos e intereses; se llamaban los Bentvueghels y sus «ritos de iniciación», en parte secretos, eran acusados de indecorosos y de «bárbaros». Las ceremonias de «bautizo» para entrar a formar parte de la asociación eran seguidas de un banquete y una juerga que podía durar veinticuatro horas. Hasta tal punto escandalizaban a los romanos que, en 1720, la asociación de los Bentvueghels fue disuelta por el Papa.

Este es uno de los muchos cuadros donde Teniers representa una taberna flamenca. Los clientes beben y fuman sus pipas, juegan a las cartas o entonan cancioncillas populares. En esa época comenzaba a extenderse, en competencia con el alcohol, la pasión por el tabaco. A comienzos del siglo xvi fue introducido en Europa en forma de rape y se consideraba un remedio medicinal. La costumbre de fumarlo parece que surgió en la corte inglesa en torno a la década de 1580. Desde entonces (nada menos que hasta hoy día), el comercio de tabaco no dejó de aumentar y su consumo se extendió de manera inquietante, aunque ya en esa época surgían las primeras prevenciones sobre sus efectos dañinos.

Ver todos los artículos de «Claroscuro»

Centro Virtual Cervantes © Instituto Cervantes, . Reservados todos los derechos. cvc@cervantes.es