«El idioma es un ordenamiento eficaz de
esa enigmática abundancia del mundo. Lo que nombramos sustantivo no es sino abreviatura
de adjetivos y su falaz probabilidad, muchas veces. En lugar de contar frío, filoso,
hiriente, inquebrantable, brillador, puntiagudo, enunciamos puñal; en sustitución
de ausencia del sol y progresión de sombra, decimos que anochece».
(Tomado de «Examen de metáforas», en Inquisiciones,
Madrid, Alianza, pág. 71.) |