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Lunes, 1 de marzo de 1999

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Sufijo -azo

Por Leonardo Gómez Torrego

El sufijo -azo en español es polisémico. Por un lado, es un aumentativo, como en tiazo, manaza, montonazo..., y en otros posee un significado de «golpe» o «movimiento y acción bruscos»: portazo («golpe dado a una puerta o con una puerta»), frenazo, codazo, etc.

Como aumentativo, adopta el género de la palabra a la que se adhiere: padre > padrazo (masculino), madre > madraza (femenino), beso > besazo (masculino), mano > manaza (femenino), pierna > piernaza (femenino), etc.

Además, este aumentativo puede ponderar la cantidad o el tamaño, la calidad o ambas cosas; es decir, es un cuantificador y un cualificador. Así, manaza es una mano «muy grande»; pero golazo se refiere a un «gol bonito», y con padrazo se designa a un padre muy bueno, y cochazo es un coche «grande» y «bonito»; y se le dice tipazo a un hombre o a una mujer que son altos y guapos (compárese con tipito o tipín).

Con el significado de «golpe», «movimiento brusco», la palabra sólo presenta el masculino aunque su base léxica sea femenina. Así, decimos tanto puñetazo (de puño) como manotazo (de mano), portazo (de puerta) o pelotazo (de pelota). Pero a través de la metáfora, la idea de «golpe físico» se extendió también a los «golpes de Estado», y así en la prensa se habló del pinochetazo o del tejerazo, por ejemplo. Pero la idea de «golpe» fue aún más lejos en la metáfora y dio lugar a voces como flechazo (no sólo golpe físico dado con una flecha, sino también atracción amorosa repentina), sablazo («petición de dinero a alguien sin intención de devolverlo»), pucherazo («fraude electoral»), braguetazo. Modernamente siguen esta línea las palabras cuponazo («premio de mucho dinero conseguido con un cupón de la ONCE») y pelotazo, entendida como palabra que designa un rápido enriquecimiento mediante la especulación y el amiguismo. De hecho, esta palabra se emplea hoy mucho en el sintagma, de fuertes connotaciones políticas y sociales, «cultura del pelotazo». Pero ya se llamaba pelotazo a un trago de bebida alcohólica, y es sinónimo con este significado del también metafórico lingotazo.

Pues bien, siguiendo en la línea de creación de palabras con el sufijo -azo con el significado de «golpe», hoy la prensa española habla de medicamentazo, contramedicamentazo, recetazo, catastrazo, decretazo y, muy recientemente, de garzonazo (por la intervención del juez Garzón en el caso Pinochet). Se trata de vocablos creados para designar actitudes del Gobierno o de algún personaje famoso que tienen, según el hablante o el escritor, cierta trascendencia o relevancia, normalmente negativa, para una comunidad.

Existen, además, otras palabras en las que por su significado el sufijo significa «aumento», aunque sea metafóricamente, pero no admiten el femenino. Me refiero a palabras como gripazo (no *gripaza), ¿una gripe muy fuerte?, ¿un golpe de gripe?; pestazo (no *pestaza), ¿un mal olor muy fuerte?, ¿un golpe de mal olor?; catarrazo,jaquecazo, ¿un dolor muy fuerte de cabeza?, ¿un golpe de dolor de cabeza?; etc. Aquí caben otras palabras de carácter vulgar, como rollazo («algo o alguien muy pesado o fastidioso»), peñazo (insulto aplicado a «una persona o actividad pesada, molesta, aburrida»), coñazo (sinónimo de peñazo). Obsérvese que estas palabras, cuando se refieren a personas, son epicenas: se aplican indistintamente a hombres o mujeres. También pertenece a este campo el sustantivo latazo (no *lataza), en «dar el latazo» («dar mucha lata»).

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