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Martes, 26 de marzo de 2013

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Literatura

De turismo por la literatura medieval (6). Estancia en Samarcanda

Por Ana Belén Chimeno del Campo

Después de un primer acercamiento a Samarcanda, donde fuimos testigos de la incesante actividad comercial que se desarrollaba en la ciudad, consideramos justo y necesario prolongar nuestra estancia en la corte imperial de Timur Lang para completar debidamente nuestra ruta turística.

Así pues, acompañados todavía del emisario castellano Ruy González de Clavijo, iniciamos una nueva excursión urbana con el ánimo de conocer mejor a los pobladores medievales de esta extraordinaria metrópoli.

No es de extrañar que llamara la atención de nuestro viajero la diversidad étnica de los maracandeses, dado el origen tan dispar que estos tenían. Asegura el narrador que el emperador Timur había promovido bajo su mandato la mezcla de razas y religiones con el ánimo de engrandecer culturalmente su capital:

E en estas gentes, que allí así llevó, había muchas naciones, así como turcos e árabes e moros […], e cristianos armenios e griegos católicos, e nascorinos e jacobitas, e de los que se bautizan con fuego en el rostro, que son cristianos de ciertas opiniones que en la ley han. E destas gentes había tantas que no podían caber en la ciudad ni en las plazas ni calles e aldeas e de fuera de la ciudad, bajo árboles e en cuevas, había tantos que era maravilla.1

Sin embargo, el interés de Tamorlán por la diversidad perseguía también objetivos pragmáticos. El emperador deseaba contar con especialistas en distintas materias y artes para sacar provecho de su sabiduría y llevarla a la práctica: «El señor tenía tan gran voluntad de ennoblecer esta ciudad ca, en cuantas tierras él fue e conquistó, de tantas fizo llevar gente que poblasen esta ciudad e en su tierra señaladamente de maestros de todas artes». Según Clavijo, el Tamurbeque habría hecho llevar a Samarcanda maestros, ballesteros, albañiles, plateros y especialistas en agricultura, entre otros, para hacer de su tierra, sencillamente, la mejor.

La prueba irrefutable de que se rodeó de excelentes artistas la tenemos en los soberbios mausoleos y mezquitas que se construyeron, o comenzaron a construirse, bajo su gobierno, y que todavía hoy se erigen como colosales testimonios de la histórica grandeza de Samarcanda. Sirvan de ejemplo el mausoleo de Gur-Emir y la mezquita de Bibi Khanoum, ambas descritas sucintamente por nuestro viajero.

El primero de los monumentos lo presenta Clavijo en la Embajada como una mezquita contruida en honor del nieto de Tamorlán, Mahomad Zoltan Mirassa, sin sospechar que hoy se conocería, fundamentalmente, como el mausoleo que alberga los restos del gran emperador timúrida. Cuenta, maravillado, que este tenía «así dentro como de fuera muchas pinturas de oro e de azul e de labor de azulejos e de yesería» (p. 171); y asegura, asimismo, que su capilla principal fue acabada en solo diez días.

Por otra parte, el actual templo de Bibi Khanoum se habría construido a petición de Tamorlán en «honor de la madre de su mujer Caño», siendo esta mezquita «la más honrada que en la ciudad había». Añade Clavijo, a modo de anécdota, que una vez acabada la obra el emperador mandó derruir su portada por completo por considerarla demasiado pequeña para su gusto. Según el narrador, el propio emperador habría trabajado con ahínco en las labores de reconstrucción.

En definitiva, es posible que la misión de Ruy González de Clavijo y el resto de embajadores de Enrique III no obtuviera los fructíferos resultados que la corona de Castilla ansiaba. Sin embargo, existe actualmente unanimidad al considerarse este viaje, desde un punto de vista diplomático y cultural, como uno de los acontecimientos más notables de la España medieval. La Embajada a Tamorlán inmortalizaría la imagen de la ciudad de Samarcanda en su apogeo, legándonos una fotografía literaria para la historia.

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  • (1) M. Á. Pérez Priego (ed.), Viajes Medievales, II, Madrid, Fundación José Antonio de Castro, 2006, pp. 177-178. En adelante se cita por esta misma edición. Se han actualizado grafías y términos para facilitar la comprensión. volver
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