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Lunes, 8 de marzo de 2010

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ARTE

Autores de cómic (5). Purita Campos

Por Christian Osuna

Purita Campos (Barcelona, 1937) se interesó primero por el teatro y el diseño de figurines pero, gracias a la fortuita recomendación de Vázquez, el creador de Anacleto, consiguió trabajo en Editorial Bruguera como portadista e ilustradora. Rápidamente, empezó a realizar historietas de corte romántico en revistas destinadas al público femenino: Dalia (1959), Sissi (1961), Blanca (1961), Can Can (1961), Celia (1963), etc. En su estilo podemos rastrear con claridad el glamour del cine y las actrices de Hollywood, que admiró como cualquier niña de la posguerra, así como los patrones y las revistas francesas que la rodearon en el taller de modista de su madre.

En dos o tres años empezó a dibujar para revistas inglesas a través de la editorial. Más allá de su talento para el dibujo, de la experiencia y capacidad de trabajo que adquirió en esos primeros años, Purita Campos fue una mujer tremendamente inquieta y moderna para la época, que formó parte de la escena cultural de Barcelona. Gracias a su éxito en el mercado extranjero, conoció el Londres de mediados de los años sesenta.

El nacimiento de su primer hijo la obligó a asentarse y, en 1971, inició en la revista inglesa Princess Tina la serie Patty’s World, escrita por el reputado guionista británico Philip Douglas (Southampton, 1923-1992). Patty obtuvo un éxito inmediato y se publicó en otros países. En España se estrenó en la revista Lilly (1974) con el título Esther y su mundo. Fue un éxito inmediato y hoy se considera un clásico de la historieta española. De trazo elegante, atractivo y personal, Purita desplegaba una eficiente y siempre dinámica puesta en escena. Además Esther, su amiga Rita, su hermana Carol, su madre y el resto de personajes estaban perfectamente caracterizados por Douglas. Fueron los protagonistas de una comedia de situación romántica y familiar por entregas de la que disfrutaron durante los años setenta y ochenta varias generaciones de lectoras británicas, alemanas, holandesas, griegas, francesas, austríacas e incluso australianas o sudafricanas.

En Esther y su mundo se recurrió a un mecanismo narrativo consistente en que el discurso en primera persona de la protagonista trascendía los textos de apoyo, interrumpiendo la acción para marcar inflexiones o para agilizarla. De esta forma Esther se dirigió directamente a las lectoras, desde la primera viñeta, cuando solo era una niña de 13 años, y las hizo confidentes de sus sentimientos, acompañada por ellas casi hasta la edad adulta. La ilustradora catalana estableció así una relación de tú a tú con su público. Incluso las lectoras españolas sienten, sufren, ríen y se ilusionan con la vida de una chica inglesa que vive una realidad diferente y lejana, idealizada. Y eso a pesar del maltrato habitual de Bruguera, paradigma del desorden y la informalidad editorial, que cerró puertas en 1986, dejando inconclusa la serie. Esther y su mundo continuó en la revista Pecosa (Ediciones MC, 1987), pero Purita Campos dejó de producirla cuando la editorial británica cambió bruscamente su estrategia empresarial y abandonó el cómic en 1988.

Volvemos a 1975. Purita recibió el encargo de repetir el entonces reciente éxito que Esther había cosechado en Holanda y, junto al guionista neerlandés Andries Brandt (1918-1985), creó otro personaje femenino producto de su época. Tina es modelo, una mujer independiente y moderna, que comparte piso con una diseñadora de moda. Sus aventuras la enredarán en viajes, misterios y estrambóticos casos de intriga. Por otro lado, Jana, su nombre en español, permitió a su guionista desplegar una personalidad más acorde con las lectoras holandesas. Extrovertida, fuerte y arrojada ante el peligro también será un vehículo para que Purita Campos ejercite otro modelo femenino. Jana fue un éxito en su país de origen, donde incluso marcó tendencias en moda. En España primero se publicó sin pena ni gloria, en la revista Christie (Bruguera, 1977). Pero hasta la aparición de la revista Jana (Sarpe, 1983), según Esther iba desapareciendo de los quioscos, la modelo holandesa no encontró buena respuesta en el público español.

En 2005 los editores Antonio Martín y Joan Navarro ponen definitivamente en marcha el largamente acariciado proyecto de publicar, de nuevo, la totalidad de la serie Esther y su mundo. Las dificultades para localizar y reproducir los más de tres mil originales de la serie obligan a comenzar esta Colección Purita Campos publicando otros personajes como Gina (Glénat, 2005), creada por la autora en los setenta. En Gina, Purita y el guionista Francisco Ortega trabajaron de nuevo sobre el modelo de las historietas británicas para chicas, reflejando más conscientemente el universo de las adolescentes españolas de la época.

En los últimos años, Purita Campos no ha dejado de trabajar en la restauración de las páginas de Esther. Además, Antonio Martín propuso un proyecto, escrito por el guionista Carlos Portela (Vigo, 1967), que la ilustradora está dibujando con la intención de darle un final al personaje, hoy en día una mujer de 35 años, madre de una hija adolescente, que se reencontrará con su amor de la adolescencia, Juanito Bowden, futbolista profesional de éxito.

Entre 2006 y 2009 se han publicado los tres primeros álbumes, de un total de seis, con el título Las nuevas aventuras de Esther, que pretenden recuperar a las lectoras de entonces y entregarles el final que la industria de la historieta juvenil europea en decadencia no le permitió. En este tiempo, también ha comenzado la edición definitiva, en lujosos tomos, de Esther y su mundo (Glénat, 2007) con un ritmo estable de publicación y el añadido de otros títulos y productos como calendarios, ediciones en fascículo, de bolsillo, etc.

Purita Campos, en un ejercicio de honradez definitiva, se vuelve para mirar a los ojos de sus lectoras —desde la primera viñeta de la página— con la intención de terminar de contarles todo lo que Esther Lucas, esa chica inglesa que podría ser de cualquier pequeño pueblo europeo, siente y sufre, o le hace reír e ilusiona.

En el mes de febrero de 2010, el Consejo de Ministros español, a propuesta de la ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, concedió la Medalla de Oro al Mérito de las Bellas Artes a Purita Campos.

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