Arte / Claroscuro
Por Susana Calvo Capilla
El relato de la muerte de San Juan Bautista es transmitido por los Evangelios y por una fuente no cristiana como las Antigüedades judías del historiador judío Flavio Josefo.

Tiziano Vecellio di Gregorio (ca. 1490-1576): Salomé (detalle)
Lienzo, 87 x 80 cm
Núm. de inventario: 428
Fue en tiempos de Herodes Antipas, el tetrarca de Galilea desterrado por Calígula en el año 39 d. C. por querer proclamarse rey. Este era hijo de Herodes el Grande, el gran rey de Judea (40-4 a. C.), y al igual que todos sus herederos, terminaron siendo depuestos por los emperadores romanos. Herodes Antipas ha sido recordado sobre todo por haber tomado por esposa a la mujer de su hermano Herodes Filipo y por haber mandado decapitar a San Juan Bautista. No obstante, fue asimismo aquel que urbanizó y helenizó Galilea (fundó dos grandes ciudades, Seforis y Tiberiades), incorporándola al desarrollo económico y comercial de toda la región, administrada ya en su mayor parte por Roma. Su matrimonio con Herodias fue un verdadero escándalo, denunciado por las autoridades religiosas y sobre todo por el Bautista. Herodias, encarnación de la codicia y la soberbia, tenía una hija de su matrimonio con Filipo llamada Salomé, según Flavio Josefo. De acuerdo a la versión más detallada de San Marcos (6, 14-29), Herodes celebró su cumpleaños con un gran banquete al que invitó a los tribunos y demás grandes de Galilea. En él bailó la bella y sensual hija de Herodias (en el Evangelio no se dice su nombre), y tanto gustó su danza a Herodes que este le concedió aquello que quisiera pedirle. La joven, tras consultar a su madre, que acechaba la ocasión para deshacerse de aquel que criticaba su unión incestuosa, pidió que le llevaran la cabeza del Bautista en una bandeja de plata. Herodes, a pesar de haber apresado al Bautista, le respetaba y no quería darle muerte; sin embargo, no podía echarse atrás ahora, ante todos sus comensales.
Tiziano presenta a Salomé en primerísimo plano, de medio cuerpo y en contrapposto, bailando con la cabeza del Bautista sobre una bandeja de plata alzada como trofeo. Salomé es una de las mujeres del Nuevo Testamento más atrayente para los artistas; es seductora como Magdalena, aunque pérfida y codiciosa como su madre Herodias o como Jezabel: encarna la belleza lasciva. La mujer que sirvió de modelo a Tiziano aparece en otros lienzos, por ejemplo en la Muchacha con la cesta de frutas, realizado por las mismas fechas, entre 1555 y 1558 (hoy conservado en el Museo Staatliche de Berlín). En ambos es idéntica la composición y si bien se sugirió que la modelo pudo ser su hija Lavinia, hoy se duda de tal teoría. El cuadro perteneció al duque de Lerma a principios del siglo xvii, que lo regaló al príncipe de Gales, futuro Carlos I, cuando visitó España en 1623 con el duque de Buckingham (intentaba una alianza matrimonial con la monarquía hispana). El lienzo volvió a Madrid en 1655, cuando el marqués de Leganés, que lo habría adquirido en la almoneda del rey ajusticiado, lo legó al rey Felipe IV. Tiziano había visitado ya este tema cuarenta años antes (Galería Doria Pamphili de Roma), si bien no supera en delicadeza y en elegancia a esta del Prado.