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Jueves, 22 de marzo de 2007

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Literatura

Libros clave de la narrativa colombiana (VIII). Chambacú corral de negros

Por Alonso Aristizábal

Manuel Zapata Olivilla (1920-2004), el autor de Chambacú corral de negros (1963), siempre pensó la creación literaria a partir del compromiso social y político. En este sentido, su obra asume tópicos neurálgicos de la realidad social. Es una de sus obras de mayor acogida por parte de sus lectores. El tema de las negritudes fue una de sus obsesiones, la obra que menciono cuenta la vida de un barrio pobre de Cartagena de Indias, habitado por negros. Chambacú es un símbolo de la miseria de los negros vista incluso desde el pasado. En este aspecto, sigue con lo planteado por Arnoldo Palacios en su novela Las estrellas son negras. Su temática hace referencia a los enfrentamientos de los años sesenta. Este hecho hizo que por obras como esta en su momento el canon anterior siguiera vigente en el país, y más frente a los agitados años políticos en los cuales Camilo Torres se va a la guerrilla y muere en combate. Así, continúa con un elemento que determina la literatura de la generación anterior en Colombia y América Latina, como parte de su búsqueda de la autenticidad. Tal aspecto le permite hacer una novela de puente entre dos formas literarias como moviéndose en ambas aguas.

En Chambacú corral de negros todo el barrio se ve enfrentado al poder que representa la policía que los maltrata. El tema tiene mucha relación con la crónica por su lenguaje directo y un héroe que muere por sus ideas y su comunidad. Este piensa que su grupo no tiene escuela, ni casa, ni trabajo. «No es ocasional que Chambacú corral de negros, haya nacido al pie de las murallas. Nuestros antepasados fueron traídos aquí para construirlas... los esqueletos de los esclavos negros habrían bastado para levantar murallas más altas y extensas que las que vemos». Hace mucho énfasis en el tópico de los animales a manera de asociación de estos con el grupo social. Además, hay una versión primaria de los hechos, y no reflexiva y elaborada como en las novelas modernas. Sin embargo, es una obra llena de voces que definen la presencia de una colectividad como verdadero protagonista. El pueblo como pluralidad de presencias, remolino de sombras, es uno de los elementos más característicos. Esto se da incluso en las peleas de boxeo en las cuales el protagonista representa a Chambacú. Esta masa mantiene una actitud defensiva pero de callado resentimiento. El choque se da con los blancos sin llegar a consecuencias mayores en este sentido. Pero el verdadero enfrentamiento es con el poder.

Igualmente, la novela está determinada por la oralidad como en las obras más modernas, y es según el autor, una forma de identificación de los personajes. Su estilo característico se encuentra escrito a través de diálogos y breves párrafos que determinan su fuerza narrativa, y hecho por medio de expresiones como si fueran exclamaciones. «Tarde de sábado y los tambores permanecían silenciosos. Inge adivinaba que ello se debía a la presencia de Máximo en la casa. El traqueteo de la hamaca indicaba que no dormía. La acrobacia de leer y escribir meciéndose en el vacío». El autor también fue Premio Esso en 1963 con la novela Detrás del rostro. Otra obra muy reconocida es En Chimá nace un santo (1964). Muchos consideran que en el tema de las negritudes su obra cumbre es Changó el gran putas (1983).

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