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Miércoles, 30 de marzo de 2005

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Patrimonio histórico

Arqueologías, 64. El museo de América en Madrid

Cuando a finales del siglo xix se funda en Madrid el Museo Arqueológico Nacional, se incluyen en la sección de Etnografía numerosos e interesantes objetos americanos para los que, en 1941, se crea un centro específico: el Museo de América de Madrid. En tanto se decide el sitio y el proyecto de tal centro, se instalan estas colecciones en el ala izquierda de la planta principal del Museo Arqueológico Nacional. El edificio del Museo de América, construido en la ciudad universitaria complutense, se termina en 1962 —fecha en la que se trasladan las piezas— y se inaugura en 1965.

Durante muchos años, este museo ha tenido que compartir sus espacios con el de Reproducciones Artísticas, con una iglesia parroquial y con el Instituto de Restauración de Obras de Arte. En 1986, ante la proximidad del quinto centenario del descubrimiento de América, se toma la decisión de ampliar y adecuar el espacio para construir en él un museo moderno, atractivo y espectacular, concebido con un espacio para el encuentro entre culturas.

El origen de las piezas que almacena y enseña este museo es tan variado como la propia historia. Por ejemplo, la original posibilidad de exponer formas de vida y cultura de América del Norte, entre ellas la de pueblos esquimales, se debe a que, con motivo de la celebración del IV centenario, en 1892, el Gobierno de los Estados Unidos envió como regalo casi seiscientos objetos propios de tales culturas; pero la mayor riqueza de este museo la componen las piezas de Sudamérica, entre las que destaca el tesoro de los Quimbayas, procedente de Colombia y donado por el gobierno de este país en 1893. Se trata de ciento treinta objetos de oro, de gran riqueza técnica y artística, considerados como el conjunto más valioso de toda la América precolombina; por esos mismos años, el gobierno de Perú donó también varias piezas de oro, plata, madera, cerámica y textil.

Hoy, cuando las normas sobre protección de los bienes culturales se esfuerzan por luchar contra la exportación o salida de tales bienes de sus territorios de origen, con el fin de proteger la integridad geográfica de esos patrimonios, toda esta historia nos resulta, cuando menos, extraña.

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