Patrimonio histórico
La curiosidad humana no tiene límites. Gracias a ella hemos aportado a nuestra herencia una casi inimaginable cantidad de tecnología, de descubrimientos y de saberes; pero también gracias a ella sabemos lo ilimitado de los retos que nos quedan por delante.
En ese afán por el conocimiento, unido a la obsesión por el movimiento que también caracteriza a la sociedad occidental, casi cualquier manifestación cultural se ha convertido en una atracción turística, desde el ordeño manual de unas vacas hasta la manera en la que el tractor araña la superficie de la tierra para fecundarla; pero sobre todo los centros históricos de las ciudades antiguas tal vez porque reúnen en un mismo entorno los testimonios arquitectónicos del pasado y la forma de vida urbana, nicho ecológico natural del ser humano occidental medio.
Por esa razón, es decir, por economía, muchas ciudades antes tranquilas y alejadas de los circuitos turísticos, comienzan a abrirse a las visitas foráneas. Personas que, con sus sillas de anea se sientan a descansar en los atardeceres veraniegos de los pueblos de Castilla o Extremadura, ven ahora cómo son objeto de curiosidad, cómo un público extraño y ajeno las rodea y las fotografía...
¿Cómo se sienten? ¿Cómo nos sentimos cuando vemos que nuestra forma de vida más básica y más normal para quienes la vivimos es curiosa y exótica para otras personas? ¿Nos puede consolar la desazón el pensamiento de que tales turistas también podrán ser objeto museológico en sus propias casas respecto a otras gentes?
La sensación de que no existen límites, incluso de que no deberían existir para esta cuestión del museo-mundo, produce desde luego cierta incomodidad. Es necesario reflexionar sobre la actitud que tomemos cuando vayamos a ver las vacas, los árboles, los rebaños de ovejas, el bosque de hayas que ya casi no queda... y la viejita que decora la cerámica a mano con una piedra untada en saliva, los obreros edificando un muro de adobe como se hacía en el pasado. Cuando vayamos a ver el mundo porque todo en el mundo es un museo. Pero, ¿lo es?