Centro Virtual Cervantes

Rinconete > Arte
Martes, 15 de marzo de 2005

Rinconete

Buscar en Rinconete

ARTE / Claroscuro

¡Atrevida es la ignorancia!

Por Susana Calvo Capilla

En 1614 moría en Toledo Domenicos Theotocopoulos, llamado el Greco (nacido en Creta en 1541). Su muerte se sitúa entre la publicación en Madrid de las Novelas ejemplares (1613) y la de la Segunda parte del ingenioso caballero don Quijote de la Mancha (1615), ambas de Miguel de Cervantes.

Hace tiempo visitó estas páginas un ilustre toledano retratado por el Greco, el doctor don Rodrigo de la Fuente. Su fama era tal que aparecía citado en La ilustre fregona, la novela ejemplar que Cervantes ambientó en Toledo. Hoy vamos a fijarnos en otro personaje pintado por el Greco, quizá un licenciado o bachiller toledano, de quien, por el contrario, desconocemos el nombre. Se trata de un hombre joven que posó para el pintor griego con su porte más elegante entre 1604 y 1614. Contemplándole, acude a nuestra mente un divertido diálogo sobre el «hablar polido» entre el famoso hidalgo, su escudero y dos jóvenes estudiantes que iban a las bodas de Camacho. Hemos imaginado a este desconocido introduciéndose en la novela cervantina y dialogando con don Quijote y Sancho sobre Toledo y las espadas mientras se dirigen a la aldea del rico Camacho.

El simple Sancho se había atrevido con un discurso sobre la «Rodaja de la Fortuna» y don Alonso no pierde la oportunidad de corregirle y recriminarle:

—¿Adónde vas a parar, Sancho, que seas maldito? Que cuando comienzas a ensartar refranes y cuentos, no te puede esperar sino el mesmo Judas, que te lleve.

—Vuesa merced, señor mío, siempre es friscal de mis dichos, y aun de mis hechos.

Fiscal has de decir, que no friscal, prevaricador del buen lenguaje. [¡Si Cervantes levantara la cabeza!]

—No se apunte vuestra merced conmigo, pues sabe que no me he criado en la corte, ni he estudiado en Salamanca. ¡Válgame Dios! No hay para qué obligar al sayagués a que hable como el toledano, y toledanos puede haber que no las corten en el aire en esto del hablar polido.

A esto contesta el joven licenciado:

—Así es, porque no pueden hablar tan bien los que se crían en las Tenerías y en Zocodover como los que se pasean casi todo el día por el claustro de la Iglesia Mayor, y todos son toledanos. El lenguaje puro, el propio, el elegante y claro está en los discretos cortesanos, aunque hayan nacido en Majalahonda: dije discretos porque hay muchos que no lo son, y la discreción es la gramática del buen lenguaje, que se acompaña con el uso.

Ver todos los artículos de «Claroscuro»

Centro Virtual Cervantes © Instituto Cervantes, . Reservados todos los derechos. cvc@cervantes.es