ARTE / Claroscuro
Por Juan Carlos Ruiz Souza
Entre las colecciones pictóricas que colgaban de los palacios reales se hizo común en el siglo xviii la elaboración de repertorios de monumentos, de vistas de ciudades, de animales, de plantas, de accidentes geográficos importantes, en definitiva de cosas susceptibles de estudio y, por supuesto, como no podía ser menos en el siglo de la Ilustración, también de obras públicas —caso de puertos, faros, puertas o puentes—, esenciales en la política de desarrollo económico y social auspiciada por los monarcas.
Mariano Sánchez fue un pintor valenciano especializado en esta tarea y estuvo trabajando en la corte de Carlos III en la elaboración de ciento dieciocho vistas de puentes, arsenales, islas, bahías, etcétera, lo que le mantuvo ocupado durante las dos últimas décadas del siglo xviii. No era algo del todo nuevo, ya que siempre hubo interés por tener buenas representaciones del litoral o incluso de las ciudades; piénsese, por ejemplo, en la cartografía y su desarrollo a lo largo de la Baja Edad Media, caso de los portulanos desarrollados en la Corona de Aragón y en Italia, tan importantes para el conocimiento de las rutas comerciales, de los puertos o de los escollos que los pilotos debían salvar para evitar accidentes; e, igualmente, se puede recordar la elaboración de vistas de ciudades de Anton van de Wyngaerde —comúnmente conocido en España como Antonio de las Viñas—, realizadas durante el reinado de Felipe II, hacia 1567; o las famosas vedute de ciudades que los artistas italianos de los siglos xvii y xviii realizaron en grandes cantidades, caso de Guardi o Canaletto en el siglo xviii, que más bien parecían estar en el negocio del souvenir o del recuerdo del turista.
El propio Greco tuvo también formación de cartógrafo y muy famosas son sus vistas de Toledo y, en particular, la que se conserva en el museo toledano que lleva su nombre, donde representa a la propia ciudad y a su hijo Jorge Manuel con un plano de la misma. Pero, en el siglo xviii, la elaboración de repertorios de vistas fue por lo general algo diferente. Las representaciones se hicieron de manera sistemática y con cierto sentido científico en ese afán de conocer absolutamente todo, no sólo lo raro, curioso o sobresaliente, y de paso poder estudiarlo y catalogarlo.