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Martes, 27 de marzo de 2001

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Concurso

Nuestros ganadores

Telefonino (23 de marzo de 2001)

Damos la enhorabuena por el premio a Carlos Rolando Pittella España que nos ha enviado la siguiente respuesta:

«La razón del por qué algunos nos oponemos al empleo del término móvil para mencionar al teléfono portátil es muy sencilla: el término define varias cosas que no tienen nada que ver con un teléfono.

Según el DRAE, móvil significa, en su primera acepción, ‘que puede moverse o se mueve por sí mismo’. El teléfono no podrá moverse solo por más que lo intente, salvo que sea uno el que lo lleve de aquí para allá.

En su segunda acepción nos informa de que móvil es algo que no tiene estabilidad o permanencia. Y esto tampoco se lo podemos aplicar al teléfono portátil, el cual permanece muy quietito, salvo que alguna fuerza misteriosa lo haga moverse de un lado a otro, pero hasta el momento no se tiene conocimiento de que ningún teléfono portátil lo haya hecho, a no ser que Juanelo Turriano, tan hábil en crear muñecos a cuerda, haya inventado uno.

En la tercera acepción vemos que el magno mataburros nos dice que es un timbre móvil, es decir, un sello de tamaño parecido al de correos, que se aplica a ciertos documentos o artículos de comercio para satisfacer el impuesto del timbre. Tampoco esto tiene nada que ver con el moderno y sofisticado invento de Alexander Graham Bell.

En la cuarta acepción entramos al terreno de la astronomía. y vemos que significa ‘día del primer móvil’, o sea, ‘día astronómico’. Y cada vez estamos más lejos (nosotros) del dichoso teléfono, porque él sigue ahí, lo más campante y totalmente inmóvil, como un adorno.

La quinta acepción nos informa que móvil es lo que mueve material o moralmente a una cosa, como el ejemplo dado del «amor, la justicia, el dinero, etc», pero jamás a un teléfono que no hay magia ni espiritismo posible que lo haga mover o levitar.

Y por último entramos en el campo de la física. El DRAE nos revela que significa ‘cuerpo en movimiento’. Esto, más bien, se le podría aplicar a una rumbera y no al telefonino, itálicamente hablando.

Más aceptable sería denominarlo como movilidad, algo con cualidad de movible, ya que al teléfono portátil podemos moverlo nosotros y no él por sí mismo.

Ahora bien, eso de llamar celular al teléfono portátil es tan inaceptable como móvil, desde el momento en que es algo perteneciente a las células o al tejido celular. Con este término se define al establecimiento carcelario donde los reclusos están sistemáticamente incomunicados. También se denomina así a un coche celular.

Como vemos, a pesar de lo moderno, práctico y ya imprescindible, el teléfono portátil estuvo ausente de los términos empleados para mencionarlo. Vamos, que el dichoso aparato tiene su personalidad y no le importa si nosotros volvemos a las señales de humo o a las señas para comunicarnos... menos mal que ya existe la (¿o él?) internet (¿o es género epiceno?). Bueno...después de todo esto, yo prefiero llamarlo teléfono portátil, o simplemente portátil; estoy tan familiarizado con este término que hasta le voy a dar mis apellidos: Portátil Pittella España.»

No dejen de participar en el concurso del 26 de marzo, Acerca de la flexión y la derivación, que aún no ha recibido respuestas acertadas.

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