Literatura
«Fígaro» no me entusiasma demasiado. Era ya mucho sociólogo.
Me irrita también el mezquino resultado de la educación francesa en él. Se diría que no logró mucho más que hablar francés a la perfección. Nada le quedó de la amplia curiosidad de mirar, más allá de las fronteras, los horizontes infinitos. Angustioso de españolismo, no es un gustador de europeísmo. «Fígaro» nada tiene de Weltbürger.
Se dice que le asesinó la realidad española. Sí; como la estufa mal encendida y humosa al hombre que no ha tenido aliento para levantarse el lecho y abrir la ventana, son de los nuestros.
13-IX-1918
Eugenio dOrs, El valle de Josafat, páginas 159-60. Edición de Ángel dOrs y Alicia García-Navarro. Madrid: Espasa-Calpe, 1998.