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Martes, 28 de marzo de 2000

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ARTE / Claroscuro

Historia de Nastagio degli Onesti

Por Marta Poza Yagüe

Estas tres tablas, junto con una cuarta que no pertenece al Prado, están inspiradas en la novela octava de la jornada V del Decamerón de Giovanni Boccaccio (1313-1375), titulada «El infierno de los amantes».

El conjunto fue pintado en 1483, por encargo de Lorenzo de Médicis, como regalo en la unión matrimonial de Giannozzo y Lucrezia, respectivos miembros de dos importantes familias florentinas —los Pucci y los Bini—, para decorar la cabecera del lecho nupcial.

Después de permanecer en poder de los descendientes de Lucrezia y Giannozzo durante los cuatro siglos siguientes, las tablas fueron puestas en venta en el xix e iniciaron un periplo de dispersión en diversas colecciones de arte privadas de Alemania e Inglaterra, entre otros lugares. Las tres primeras escenas de la serie ingresaron finalmente en los fondos del Museo del Prado en 1940 por donación del político y mecenas cultural don Francisco Cambó.

Según nos cuenta el propio Boccaccio en el pequeño resumen que precede al relato, «Anastasio (Nastagio) de los Onesti, enamorado de una joven de la familia de los Traversari, gasta una gran parte de su fortuna para ser amado, pero no lo consigue. A instancia de sus familiares, se retira a una de sus propiedades, llamada Chiassi. Allí ve como un caballero da caza a una muchacha, a la que mata y hace que devoren los perros. Invita a los suyos y a los familiares de la joven a quien ama a que vayan a cenar a su casa. La joven ve a la muchacha que antes ha visto Anastasio convertida en pedazos por dos mastines. Temerosa de que pueda sucederle cosa parecida, consiente en tomar por marido a Anastasio».

Las escenas representadas en estas tablas de Botticelli y su taller, de modo casi fílmico, siguen fielmente la narración. En la primera tabla, vemos en el lado de la izquierda a Nastagio, melancólico, paseando por la pineda de Chiassi, cuando de pronto asiste a la visión de una mujer desnuda perseguida por un caballero y sus perros de caza. En el ángulo derecho, el protagonista trata de defenderla de los mordiscos de los canes.

En el segundo de los cuadros, Nastagio se horroriza ante el hecho de que el caballero, desmontando de su cabalgadura, arranca el corazón a la joven para dárselo de comer a sus perros. Según el cuento, este caballero es Guido de los Anastagi quien, loco por el amor no correspondido de la mujer asediada, se había suicidado. Tras la muerte de ella, ambos fueron condenados a ser eternamente perseguidor y perseguida hasta el fin de los tiempos. De este modo, vemos en el fondo de la composición cómo la muchacha, que ha resucitado, vuelve a ser asediada por los canes del caballero.

El tercer panel de la serie recoge el momento del banquete y, nuevamente en primer plano, la escena de la mujer perseguida. En el extremo derecho, asustada por lo ocurrido y temiendo un destino similar, la hija de Paolo Traversari acepta casarse con Nastagio.

La cuarta de las tablas es de mayor tamaño que las otras tres y, tras ser recuperada por la familia de los Pucci, se encuentra en la actualidad en Florencia, en la colección privada del Palacio Pucci; en ella está narrado el episodio final de la historia de Nastagio: la boda con su prometida.

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