Centro Virtual Cervantes

Rinconete > Arte
Martes, 8 de junio de 1999

Rinconete

Buscar en Rinconete

ARTE / Claroscuro

Dánae, de Tiziano

Por Susana Calvo Capilla

Este cuadro es una de las «Poesías» que Felipe II encargó a Tiziano antes de llegar al trono. Compartía así el gusto de su padre, el emperador Carlos V, por este tipo de lienzos. Las «Poesías» eran escenas mitológicas o fábulas inspiradas en las Metamorfosis de Ovidio, destinadas exclusivamente al placer de la vista. Su voluptuosidad las convertía en obras de visión restringida, celosamente guardadas en las cámaras y gabinetes privados para el deleite personal de su exquisito poseedor.

La Dánae formaba pareja con otra poesía, Venus y Adonis (también en el Museo del Prado), enviadas a Felipe II entre 1553 y 1554. El pintor explica al soberano en una carta cuál había sido su intención con sendas obras, «porque en la Dánae que ya envié a Vuestra Majestad se veía la parte delantera, he querido en esta otra poesía [Venus y Adonis] variar y hacerla mostrar la contraria parte para que resulte la habitación en la que han de estar más graciosa a la vista». Es decir, mientras Dánae se mostraba de frente, Venus nos descubría su espalda.

La escena relata la fábula que tiene por protagonistas a la bella Dánae, hija del rey Acrisio, y a Zeus, esta vez metamorfoseado en lluvia de oro. Zeus consigue, con tal ardid, penetrar en la estancia donde el rey había ocultado a su hija, y fecundarla con su lluvia dorada. Tras el prodigioso suceso, Dánae dará a luz a Perseo, el gran héroe de los pies alados. El tercer personaje es la criada, que con su desaliño y su tez oscura pone el contrapunto y contribuye a realzar la blancura y elegancia del cuerpo de Dánae. La indolencia de la dama resalta frente a la avidez con la que la sirvienta recoge las monedas de oro; se diría una vieja alcahueta avariciosa.

Ver todos los artículos de «Claroscuro»

Centro Virtual Cervantes © Instituto Cervantes, . Reservados todos los derechos. cvc@cervantes.es