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Viernes, 19 de junio de 2009

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Literatura

Libros clave de la narrativa boliviana (XIV).
Cuando Sara Chura despierte, de Juan Pablo Piñeiro

Por Marcelo Villena Alvarado

De la reciente camada de narradores, digamos aquella que bordeando la treintena ha publicado su primer libro en lo que va de siglo, destaca Juan Pablo Piñeiro cuya ópera prima (y hasta ahora única, la novela Cuando Sara Chura despierte) marca un verdadero acontecimiento, tanto en lo que concierne a una trayectoria individual muy prometedora, como en lo que hace a uno de los posibles horizontes de renovación para la narrativa boliviana. Lejos de los criterios de mera actualidad, Cuando Sara Chura despierte despliega al menos dos gestos que dicen de una invención consciente de las exigencias que impone el arte de la novela: la de un diálogo íntimo con la historia y la tradición (de la región, del género, de la cultura en general); la de una escritura que, además del saber y del placer de contar historias, asume el complejo modelo del bulbo, diría Queneau; por ejemplo el de esa cebolla que algunos lectores admirarán tan sólo en sus primeras capas, mientras que otros, menos numerosos, disfrutarán pelándola, una por una.

Como en toda novela digna del nombre, todo gira aquí en torno a encuentros y separaciones, a desencuentros y posibilidades dados y dables, en ocurrencia, por la trama de cinco figuras: la de César Amato, el hombre de los mil nombres, el «ilusionista», «el que con palabras podía crear una piel para después vestirla»; la de Falsoafán, el estrafalario inventor paceño cuyos mil y un proyectos, registrados todos por su secretario, Puntocom, nunca llegaron a cuajar; la de Sara Chura con sus tres metros de estatura, sus cabellos blancos y doce polleras de distintos colores; la de Juan Chusa Pankataya, que se ganaba el pan como «cadáver postizo» cuando, por una u otra razón, el finado había desaparecido para el velorio; y finalmente la del misterioso «cadáver que respira», maniquí o rastro y presencia de otra humanidad que de entrada aparece como un oscuro objeto del deseo. Con esta trama, y bajo la atmósfera, en el sentido astronómico del término, de la «Entrada del señor del Gran Poder», la novela de Piñeiro no sólo celebra esta fiesta que, en las últimas tres décadas, se ha convertido en la más importante del occidente boliviano, tanto en el sentido folclórico y ritual (la ciudad de La Paz ofrece allí el espectáculo de su palimpsesto pagano-cristiano) como en el económico y cultural (la ciudad de La Paz exhibe allí la paradójica irrupción de una modernidad andina).

Como lo ha señalado Rosario Rodríguez, Cuando Sara Chura despierte tiene ciertamente el mérito de captar la imagen de una sociedad «abigarrada», social, económica y culturalmente (Zavaleta); pero tiene además, y sobre todo, el de proyectar su dinámica en una opción novelesca que, desde el riguroso entramado de un tejido andino, explora una poética de la «levedad» tal como la imaginaba Italo Calvino en sus Seis propuestas para el próximo milenio. En efecto, si en la novela de Piñeiro se tejen, dialogan y se metamorfosean mitos y personajes de la tradición oral, lenguajes de la urbe andina y de los nuevos medios de comunicación, así como figuras esenciales de la literatura, boliviana y universal, todo esto responde a esa búsqueda de «otras maneras de ver» que, más allá de la parodia carnavalesca, quitan o suspenden el peso de la historia, de las representaciones, del lenguaje. No en vano, y como el mismo título lo expresa, Cuando Sara Chura despierte, es en última instancia la afirmación de una posibilidad (la historia acontecida tiene lugar en vísperas de la entrada, el 13 de junio de 2003, siendo todo el resto y la propia entrada narrados en modo potencial). No en vano, más allá de las imposibilidades históricas de traducción y consenso lingüístico y cultural, la novela no deja de imaginar identidades y encuentros que afirman siempre la posibilidad de ser siendo otra cosa, con cada cambio de piel y apreciando siempre las doce polleras de Sara Chura, por supuesto, todas de distinto color.

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