Centro Virtual Cervantes

Rinconete > Arte
Martes, 2 de junio de 2009

Rinconete

Arte / Claroscuro

Ceres y Stelio

Por Juan Carlos Ruiz Souza

Pintor y grabador alemán, Adam Elsheimer inicia su aprendizaje junto a Philipp Uffenbach, gran coleccionista de dibujos y grabados. Decide marchar a Italia en 1598, tras haber pasado posiblemente por Munich.

Ilustración. Adam Elsheimer (1578-1610): «Ceres y Stelio» (detalle)

Adam Elsheimer (1578-1610): Ceres y Stelio (detalle)
Cobre, 29,5 x 24,1 cm Núm. de inventario: 2181

Seguramente su periplo italiano debió iniciarse en Venecia donde aprendería la lección de las obras de Jacopo Bassano, de Tintoretto y de Veronés. Desde 1600 lo encontramos en Roma donde estudia y conoce a los grandes maestros y en especial el ambiente naturalista de Caravaggio. Su origen nórdico le llevó a relacionarse con artistas alemanes y flamencos, entre los que siempre se cita a Johan Rottenhammer, a Pedro Pablo Rubens y a Paul Bril. De similar origen será su mecenas, Johannes Faber, médico del papa y botánico responsable de los jardines vaticanos. El catálogo de su obra, en el que abundan las pinturas de pequeño formato, los temas bíblicos y los paisajes, es muy reducido debido a la minuciosidad y enorme tiempo que empleaba en la ejecución de sus pinturas. Alcanzó un importante reconocimiento lo que explica que terminase siendo miembro de la prestigiosa Academia de San Lucas de Roma. Tras morir con 32 años, sus obras fueron codiciadas por los grandes coleccionistas del momento. El propio Rubens poseyó varias de sus pinturas y con los años los coleccionistas ingleses se hicieron con la mayor parte de su trabajo. Su influencia se dejó sentir tras su desaparición y muy especialmente entre los artistas nórdicos que se encontraban en Roma a principios del siglo xvii, entre los que podemos recordar a Pieter Lastman, maestro del genial holandés Rembrandt, en cuya obra se abren paso los característicos nocturnos de Elsheimer.

El Ceres y Stelio que ahora contemplamos debió pertenecer al gran coleccionista, presidente de la Guilda de comerciantes de Amberes, Cornelis van der Geest, tal como aparece en el cuadro de su gabinete de pinturas pintado por Willem van Haecht, conservado en la casa museo de Rubens (Rubenshuis) de la misma ciudad flamenca. A su muerte debió adquirirlo el propio Rubens, quien a su vez debió facilitarlo al gran coleccionista del momento, Felipe IV, lo que explica que hoy se encuentre en el Museo del Prado. En esta obra realizada sobre una placa de cobre vemos una de las características primordiales de la  pintura de Adam Elsheimer, como es la de mostrar un ambiente nocturno iluminado mediante varios focos de luz aleatorios, lo que permite al artista elaborar un artificioso y complejo alarde técnico de luces y sombras, tan del gusto de los naturalistas.

Respecto a la temática, la pintura presenta una de las metamorfosis de Ovidio. En ella, aparece Ceres buscando a su hija Proserpina, raptada por Plutón. En noche cerrada y en un alto en el camino, la diosa agotada pide agua a la vieja Becuba. Stelio se burla de la sed de la diosa, que se bebe el líquido elemento con enorme rapidez. Ceres, ofendida, convertirá al descarado niño en una simple lagartija.

Ver todos los artículos de Claroscuro

Centro Virtual Cervantes © Instituto Cervantes, . Reservados todos los derechos. cvc@cervantes.es