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Martes, 22 de junio de 2004

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ARTE / Claroscuro

400 aniversario de la edición príncipe del Quijote. Feliz cumpleaños

Por Juan Carlos Ruiz Souza

Don Quijote, formas parte de la familia, la verdad es que eres uno más. Tus historias, tus sueños, tus ilusiones, tus paisajes y tu realidad han sido espejo para todo aquél que ha leído tus aventuras, y en él todos hemos hallado nuestro propio reflejo. Pasan las generaciones, los años, los siglos, y nuevas ediciones siguen refrescando tu recuerdo, pero ahora estamos a punto de celebrar el 400 aniversario de la primera edición, es decir tu edición príncipe, impresa por Juan de la Cuesta en 1605, en la imprenta que tuvo en la madrileña calle de Atocha, en cuyo número 87 una placa evita que nos olvidemos del feliz nacimiento. En aquel año se publicó sólo la primera parte de tus andanzas, pero el éxito fue tan grande y tan abrumador que un impostor llamado Alonso Fernández de Avellaneda se atrevió a publicar una supuesta continuación de tus hazañas en 1614, en Tarragona, si bien el mismo Juan de la Cuesta edita un año después la verdadera segunda parte de tu historia.

Las ediciones se multiplicaron a una velocidad antes no conocida e incluso se hizo una traducción al inglés en 1612 y otra al francés dos años más tarde. Sabemos dónde fue confeccionado el papel que dio forma a la famosa edición. Procedía de la sierra madrileña, y en particular de la Cartuja de El Paular fundada en el siglo xiv junto al río Lozoya que da de beber a la capital del reino. Sus limpias y frías aguas movían un molino de papel que allí existió y de donde salieron los pliegos, que a modo de alfombras voladoras, llevaron por todo el mundo tus andanzas.

No muy lejos de la imprenta de Juan de la Cuesta vivió humildemente tu padre, en la calle que hoy lleva su apellido, muy cerca de la casa donde residió Lope de Vega. A pocos metros, en la iglesia del convento de las Trinitarias de la calle Lope de Vega, otra inscripción nos recuerda que allí recibió sepultura, junto a la casa que perteneció a otro gran escritor, Francisco de Quevedo.

Se me olvidaba, tu padre se llama Miguel de Cervantes.

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