Por Enrique BernárdezEn las Antillas Holandesas, en las islas de
Curaçao, Bonaire y Aruba, frente a las costas de Venezuela, se habla una interesante
forma de español: el papiamento. Es lo que técnicamente se llama un criollo, fruto, como
en otras partes del mundo, del tráfico de esclavos: éstos utilizaban una forma
simplificada de español que con bastante rapidez se convirtió en su lengua propia.
Aunque cualquier hispanohablante puede reconocer la mayoría de las palabras del
papiamento, difícilmente comprenderá una frase completa. El caso es que la
simplificación puede resultar maravillosa para quienes tienen dificultades en aprender la
gramática castellana. ¿Género? Eso de masculino y femenino ha desaparecido: mucha
es lo mismo que muchacho y muchacha; bonita es masculino y femenino
indistintamente (es curioso: los adjetivos en papiamento tienen siempre la forma de
nuestro masculino... menos bonita), de modo que mucha bonita puede referirse
a un chico o a una chica. ¿Qué queremos especificar? Pues decimos mucha hómber
bonita o mucha mujé bonita. En vez de conjugar los verbos (personas, tiempos,
modos...) basta con poner los pronombres delante de la única forma del verbo por
ejemplo beni (venir) y con usar unas partículas colocadas delante
para hacer el presente (ta beni), el pasado (a beni), el futuro (bo beni)...
El papiamento es una lengua importante, con más de 200.000 hablantes y una literatura
interesante aunque aún corta; ahora está muy influida por el español de Venezuela y
posiblemente irá cambiando en los próximos años, acercándose más al castellano
estándar.
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