Literatura
Una de las más frías aberraciones que las historias literarias registran, son las menciones enigmáticas o kenningar de la poesía de Islandia. Cundieron hacia el año 100: tiempo en que los thulir o rapsodas repetidores anónimos fueron desposeídos por los escaldos, poetas de intención personal. Es común atribuirlas a decadencia; pero ese depresivo dictamen válido o no, corresponde a la solución del problema, no a su planteo. Bástenos reconocer por ahora que fueron el primer deliberado goce verbal de una literatura instintiva.
Empiezo por el más insidioso de los ejemplos: un verso de los muchos interpolados en la saga de Grettir.
El héroe mató al hijo de Mak;
Hubo tempestad de espadas y alimento de cuervos.(Tomado de «Las kenningar» en Historia de la eternidad, Obras Completas, Buenos Aires, Emecé, Tomo I, pág. 368)