Música y escena
Por Ricardo Bellés
El drama lírico en tres actos Amaya del compositor vasco Jesús Guridi, con un epílogo de José M.ª Arroita Jauregui, y la versión euzkérica de José de Arrue, fue sacado de la novela del mismo título de Navarro Villoslada, y se estrenó en Bilbao en el Coliseo Albia el 22 de mayo de 1920. Con la dirección de orquesta a cargo de Lamote de Grignon, fue interpretado por la Sociedad Coral de Bilbao y la Orquesta Sinfónica de Barcelona.
Jesús Guridi trabajó incansablemente durante mucho tiempo, en la composición de esta nueva obra teatral; en el libreto de Amaya aparece el drama íntimo de unos corazones, pero late soterrado otro más importante: la lucha de dos civilizaciones, la pagana y la cristiana, que se disputan la hegemonía de un pueblo; Jesús Guridi supo intuirlo con claridad, y así Amaya cobró rango de epopeya. Guridi concibe Amaya en función de drama lírico, no de ópera; la característica más definida del «drama lírico» es el tema o motivo conductor, la forma musical adaptada invariablemente a un personaje o situación dramática. Manuel de Falla llegó a decir de Así cantan los chicos (otra composición de Guridi) que, aunque el compositor vasco no dejara más que esta obra, ya era bastante para que alcanzase fama imperecedera. Cabría afirmar que, con el tercer acto de Amaya, se labró Guridi la reputación definitiva de compositor dramático.
Este drama lírico transcurre en el comienzo del siglo viii, donde el pueblo vasco designa para rey a Teodosio de Goñi; pero hay otra familia aun más venerable para aquel pueblo: la de los herederos del legendario patriarca Aitor. La última descendiente del patriarca es Amaya, y la opinión del pueblo da por supuesto que se desposará con el futuro rey. Amaya corresponde al amor que él siente por ella, pero vive sometida a la potestad de su tía Amagoya, fanática en la guarda de las tradiciones familiares; la mayoría de los vascos profesan el cristianismo, pero Amagoya permanece fiel a las creencias primitivas. Con este argumento comienza el acto primero de este «drama lírico» que es Amaya, del compositor Jesús Guridi, nacido en Vitoria el 25 de septiembre de 1886 y fallecido en Madrid en 1962. La obra se estrenó a los diez años de Mirentxu, otra de sus composiciones musicales y, en adelante, Jesús Guridi, muy a su pesar, no escribiría más óperas.
Podemos destacar de este drama lírico, la escena del «plenilunio» con el admirable canto de Amaya; en el segundo acto, toda la parte de Miguel, de un lirismo conmovedor, la candorosa narración de Amaya; el tiernísimo dúo de ésta y Teodosio, de melodía fácil y sentida, y después sigue la «Espatadantza», rutilante de color.