ARTE / Claroscuro
Por Susana Calvo Capilla
Hans Memling (ca. 1435-1494) era, junto a Roger van der Weyden y Dieric Bouts, uno de los pintores flamencos preferidos de Isabel la Católica. Con su estilo refinado y preciosista, la serenidad de los rostros y la delicadeza de los gestos de sus personajes, el colorido límpido y la armonía de sus composiciones, Memling se alejaba del realismo de Jan van Eyck, del dramatismo de su maestro Roger van der Weyden o de las imágenes oníricas del Bosco.
Cuando Memling, de origen alemán, se instaló en Brujas hacia 1465, esta ciudad era uno de los centros comerciales más importantes de Europa. Desde el siglo xv, la llamada Venecia del Norte era la residencia de los duques de Borgoña y gracias a ello y a la presencia de ricos mercaderes se convirtió en capital del lujo y en sede de los artistas más sobresalientes del momento.
El Museo del Prado posee un gran tríptico y dos obras menores de Memling, entre ellas esta deliciosa tabla, confirmada como una obra original. La Virgen, con el Niño en brazos, está sentada en un bello jardín rodeado por un muro con torres. Se trata de una imagen alegórica del Paraíso y de la figura de María como fortaleza de la Fe. En el macizo de rosas blancas y rojas situado detrás de ella sobresale un lirio blanco, símbolo de su pureza. Completan la escena dos ángeles: el situado a la derecha toca una «viola de brazo» o da braccio, un instrumento evolucionado de la fidula medieval y del cual surgió la familia de los violines a mediados del siglo xvi. En un registro más grave estaba la «viola de pierna» o da gamba, tocada también con arco. Ambas son abuelas de las violas, pero de mayor tamaño que las modernas y con un mayor número de cuerdas (cinco en este caso). El clavijero también es diferente, tiene forma de plato y no de voluta. Curiosamente, el ángel toma el arco con el mango hacia abajo. El situado a la izquierda ofrece una manzana al Niño y, con la otra mano, sostiene un laúd del que sólo se ve el extremo del mástil y su típico clavijero en ángulo recto.
Memling representa a menudo en sus cuadros instrumentos musicales. No en vano, entonces Flandes exportaba tanto grandes pintores como músicos, melodías y danzas. Un ejemplo de ello fue el coro y los instrumentistas flamencos que acompañaron a Felipe el Hermoso, hijo del emperador Maximiliano I y esposo de Juana la Loca, hija de los Reyes Católicos, cuando llegó a España en 1501 en calidad de heredero. En su recorrido por varias ciudades castellanas y aragonesas, sedes de la corte itinerante, ellos difundieron el estilo franco-flamenco entre los músicos españoles que formaban las capillas reales y eclesiásticas. Aquel mismo coro flamenco, antes de disolverse, acompañó el duelo de la reina Juana por la muerte de su esposo en 1504. Poco después, en 1518, Carlos V formó también su capilla real con músicos procedentes de su tierra natal.