Si bien es
cierto el dato de que en nuestro uso cotidiano del español cada día incluimos más
palabras y términos provenientes del idioma inglés, no ha dejado de sorprenderme que
frente al empleo de Iraq por la mayoría de la prensa europea, aparte, como es
obvio, de la británica y la estadounidense, los españoles sigamos haciendo uso del
término Irak, para referirnos al país asiático.
La ortografía española recomienda para los nombres propios extranjeros no
hispanizados, y en particular los geográficos, la regla de respetar la escritura de la
lengua original. De manera que Milán, Londres, Filadelfia, Nueva York, Florencia,
etcétera, son preferibles a Milano, London, Philadelphia, New York, Firenze,
ya que estas formas hispanizadas, de acuerdo a José G. Moreno de Alba (Nuevas minucias
del lenguaje, 1996) están consagradas por el uso. Sin embargo, y como señala el
lingüista mexicano, en la mayoría de los casos no nos queda más que escribir los
nombres propios geográficos tal como se presentan en el idioma correspondiente: Stuttgart,
Phoenix, Cardiff, Toulouse, etcétera. Ahora bien, como hablamos de ortografía, no de
pronunciación, resulta evidente que en lenguas muy diferentes a la nuestra en cuanto al
alfabeto y al sistema de escritura: el japonés, el árabe, el chino, entre otros idiomas,
no puede aplicarse la regla que indicamos más arriba, es decir, que los nombres propios
extranjeros se escriban como en el idioma original. Lo que si se debe hacer es adaptar, lo
mejor posible, los sonidos extranjeros a la ortografía española.
Pero vayamos al ejemplo concreto al que me he referido al comienzo de mi exposición: ¿Irak
o Iraq? El nombre oficial del país es el siguiente: Al-Jumhuriya al
Iraquiya ad-Dimuqratiya ash-Sahabiya (nombre, que no deja de ser, por cierto,
una mera adaptación de sonidos árabes a grafías españolas). En un principio,
parecería más adecuado escribir Iraq, dado que, además, sí encontramos en el
lexicón el adjetivo iraquí, como «perteneciente a Irak». No obstante, sería un
error ignorar que las dos letras representan un mismo fonema en español y, por
consiguiente, la elección entre k o q, hay que argumentarla con otros
razonamientos.
Según la Real Academia Española la letra q se usa «ante la e
o la i, mediante la interposición gráfica de una u, que no suena»; por
otro lado, el Diccionario no contiene ninguna palabra terminada en q y sí
algunas (de origen extranjero) terminadas en k; asimismo, el Diccionario
tampoco incluye palabras a las que a la letra q no le siga una u, o en las
que se encuentre precedida de e o i; por último, la letra k suele
emplearse en palabras extranjeras que tienen el sonido velar oclusivo en posición final.
En consecuencia, y teniendo en cuenta toda esta serie de argumentos basados en el uso
avalado por el Diccionario, se acepta como más adecuado escribir Irak y no Iraq.